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Quédate así

Mujer de mi consciente sueño,
quédate así, inmóvil para siempre
en este segundo en que te admiro.
La tierra es negra y fría y alumbras como el fuego.
Quédate así, así,
como una estatua de mármol helénico
o como posas en el ancla terrestre
de una fotografía.
Quédate así, alta y entallada y sin arrugas,
más hermosa que Tonantzintla o Dresden o Madrid
o que un aria de Puccini
frente a las olas sincopadas
del Océano Pacífico.
Quédate así, con ese rostro
memorable y fresco
que sólo Modigliani y San Juan Diego
lograron inventar.
Con ese ágil y danzante cuerpo
que recuerda inevitablemente
la esbeltez de los volcanes
que enamoran a México
y las ondulaciones litúrgicas de la costa caribe
en un país extranjero.
Quédate así, amada mía,
quédate así.
Que no te cambie el tiempo.
Que nunca más los años te transformen
ni Darwin ni Comte ni el río de Heráclito.
Que seas la flecha en el sólido aire de Parménides.
Bella y sana y joven recordarte quiero
con las uñas pintadas
y en un anuncio de televisión el pelo
y los tacones altos
y el plano vientre al descubierto,
así, así,
en esas blusas bicéfalas e hipnóticas
y en los vestidos cortos y ligeros.
Semíramis, Cleopatra, Beatriz, Brigitte y Dulcinea:
con sus nombres se amasija el yeso
de tu existencia intacta,
siempre tú,
mujer niña,
mujer barro, caña, casa, urna
mujer ubre
mujer carne, carne, carne
mineral que salva los puentes de mi sexo.
Y si acaso no es posible
que la sorda existencia
pueda concederme el oro inoxidable de tu estro
pido morir pronto,
exijo morir ya
para no ser testigo de ninguna crueldad sobre tu cara
ni de la guerra sucia hacia tu cuerpo.
Para que tu perfecta imagen
que me hizo insomne y adorarte y ver a Dios
perdure inmaculada en los siglos eternos
de este instante
en que todos los hombres te miramos
y a cada uno y todos juntos,
pasados, actuales, venideros,
desde el árbol genitivo
de lo Bello,
del Amor
y el Deseo,
tú nos ves.

Divino leerte, con la magia de unas metáforas ampliamente polisémicas. Esa mujer puede ser más y más...

Besos.
 
Y la mujer se engrandece entre tus versos... Un manejo exquisito del lenguaje y las imágenes.

Quédate así poeta... Y continúa deleitándonos!

Un abrazo
Gaby
Asaliah, te agradezco infinitamente tu comentario, es un estímulo; pero eso de quedarme así, lo pensaría, creo que es más divertido el cambio, con todas sus sorpresas. Tratándose de la belleza física de una mujer, sí se justifica el deseo de que perdure a través del tiempo, por lo menos en la imaginación y en la memoria. Te mando todo mi agradecimiento por leer estos versos.
 
Wooooooow
que bellos versos, me dejas sin palabras, simplemente excepcional
Un placer estar en tu espacio, kerido paisano
Kikos y ABracitos

:::hug:::
 
Flavio: que bello tu poema realmente, lo entiendo como un deseo incontenible de preservar intacta la belleza que ha causado tanto placer, no obstante, el amor debe ser más que piel. ¡Un abrazo!
 
Flavio: que bello tu poema realmente, lo entiendo como un deseo incontenible de preservar intacta la belleza que ha causado tanto placer, no obstante, el amor debe ser más que piel. ¡Un abrazo!

Clarita, te agradezco infinitamente que te hayas tomado la molestia de leer este poema. Como tú bien dices, lo más importante es el amor que se le tiene a la persona por lo que es, independientemente de su físico. Sin embargo, he de confesar con un poco de pena que este poema está dedicado a esa parte hedonista que de pronto nos asalta a los humanos, particularmente a los hombres, cuando quedamos maravillados por la belleza física de una mujer que nos asombra. Ni modo. Es algo instintivo, impulsivo e irrefrenable. Pero volvamos a la razón y a la cordura: lo que importa es la parte interior del ser amado; no hay duda. Recibe mis abrazos de cariño y amistad. :::hug::::::hug::::::hug:::
 
Mujer de mi consciente sueño,
quédate así, inmóvil para siempre
en este segundo en que te admiro.
La tierra es negra y fría y alumbras como el fuego.
Quédate así, así,
como una estatua de mármol helénico
o como posas en el ancla terrestre
de una fotografía.
Quédate así, alta y entallada y sin arrugas,
más hermosa que Tonantzintla o Dresden o Madrid
o que un aria de Puccini
frente a las olas sincopadas
del Océano Pacífico.
Quédate así, con ese rostro
memorable y fresco
que sólo Modigliani y San Juan Diego
lograron inventar.
Con ese ágil y danzante cuerpo
que recuerda inevitablemente
la esbeltez de los volcanes
que enamoran a México
y las ondulaciones litúrgicas de la costa caribe
en un país extranjero.
Quédate así, amada mía,
quédate así.
Que no te cambie el tiempo.
Que nunca más los años te transformen
ni Darwin ni Comte ni el río de Heráclito.
Que seas la flecha en el sólido aire de Parménides.
Bella y sana y joven recordarte quiero
con las uñas pintadas
y en un anuncio de televisión el pelo
y los tacones altos
y el plano vientre al descubierto,
así, así,
en esas blusas bicéfalas e hipnóticas
y en los vestidos cortos y ligeros.
Semíramis, Cleopatra, Beatriz, Brigitte y Dulcinea:
con sus nombres se amasija el yeso
de tu existencia intacta,
siempre tú,
mujer niña,
mujer barro, caña, casa, urna
mujer ubre
mujer carne, carne, carne
mineral que salva los puentes de mi sexo
y las costillas.
Y si acaso no es posible
que la sorda existencia
pueda concederme el oro inoxidable de tu estro
pido morir pronto,
exijo morir ya
para no ser testigo de ninguna crueldad sobre tu cara
ni de la guerra sucia hacia tu cuerpo.
Para que tu perfecta imagen
que me hizo insomne y adorarte y ver a Dios
perdure inmaculada en los siglos eternos
de este instante
en que todos los hombres te miramos
y a cada uno y todos juntos,
pasados, actuales, venideros,
desde el árbol genitivo
de lo Bello,
del Amor
y el Deseo,
tú nos ves.

Impactante poema...nos regalas todo un viaje con excelentes imágenes...es un homenaje a la belleza de la mujer, descrito de todas las maneras posibles...un deleite leerlo...saludos
 
Mujer de mi consciente sueño,
quédate así, inmóvil para siempre
en este segundo en que te admiro.
La tierra es negra y fría y alumbras como el fuego.
Quédate así, así,
como una estatua de mármol helénico
o como posas en el ancla terrestre
de una fotografía.
Quédate así, alta y entallada y sin arrugas,
más hermosa que Tonantzintla o Dresden o Madrid
o que un aria de Puccini
frente a las olas sincopadas
del Océano Pacífico.
Quédate así, con ese rostro
memorable y fresco
que sólo Modigliani y San Juan Diego
lograron inventar.
Con ese ágil y danzante cuerpo
que recuerda inevitablemente
la esbeltez de los volcanes
que enamoran a México
y las ondulaciones litúrgicas de la costa caribe
en un país extranjero.
Quédate así, amada mía,
quédate así.
Que no te cambie el tiempo.
Que nunca más los años te transformen
ni Darwin ni Comte ni el río de Heráclito.
Que seas la flecha en el sólido aire de Parménides.
Bella y sana y joven recordarte quiero
con las uñas pintadas
y en un anuncio de televisión el pelo
y los tacones altos
y el plano vientre al descubierto,
así, así,
en esas blusas bicéfalas e hipnóticas
y en los vestidos cortos y ligeros.
Semíramis, Cleopatra, Beatriz, Brigitte y Dulcinea:
con sus nombres se amasija el yeso
de tu existencia intacta,
siempre tú,
mujer niña,
mujer barro, caña, casa, urna
mujer ubre
mujer carne, carne, carne
mineral que salva los puentes de mi sexo
y las costillas.
Y si acaso no es posible
que la sorda existencia
pueda concederme el oro inoxidable de tu estro
pido morir pronto,
exijo morir ya
para no ser testigo de ninguna crueldad sobre tu cara
ni de la guerra sucia hacia tu cuerpo.
Para que tu perfecta imagen
que me hizo insomne y adorarte y ver a Dios
perdure inmaculada en los siglos eternos
de este instante
en que todos los hombres te miramos
y a cada uno y todos juntos,
pasados, actuales, venideros,
desde el árbol genitivo
de lo Bello,
del Amor
y el Deseo,
tú nos ves.


Seguro que volveré a leerlo, y quizás también le robé algo, porque cuando un poema te llena de verdad es muy difícil salirse con las manos vacías.

Flavio, el final es hermosísimo.

Un abrazo.
 
Impactante poema...nos regalas todo un viaje con excelentes imágenes...es un homenaje a la belleza de la mujer, descrito de todas las maneras posibles...un deleite leerlo...saludos
Fedora, muchas gracias por tu gentil comentario. En efecto, es un homenaje a la mujer, cuya belleza es no sólo indescriptible, sino tan impactante a los hombres que nos saca de quicio, nos enloquece y nos hace sentirnos frágiles e impotentes ante esa magnitud que nos rebasa. Gracias, muchas gracias.
 
Seguro que volveré a leerlo, y quizás también le robé algo, porque cuando un poema te llena de verdad es muy difícil salirse con las manos vacías.

Flavio, el final es hermosísimo.

Un abrazo.
Amigo Troylo, gracias por este comentario, es muy estimulante. Y por supuesto, allí está el tema, pienso que hay mucho qué decir sobre el mismo, estoy seguro que podrás ver perfiles y ángulos diferentes que lograrán darle belleza al mismo pensamiento: nuestra vana ilusión masculina de que las mujeres, tal como nos encantan en el instante, no desaparezcan del trono que merecen con el correr del Tiempo. Vamos, amigo, a encontrar nuevas imágenes, que el tema da para más. Saludos y abrazos fraternos desde México.
 

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