Francisco Redondo Benito
Moderador/enseñante del subforo de MÉTRICA y RIMA
No os paséis de sublimes:
afincad en la tierra.
Escarbad en el humus,
preguntad a la hierba.
Indagad las raíces
que la especie conserva.
Aplicad el oído
al limo que fermenta;
oid, innumerable,
la jerga primigenia,
el murmullo incesante
que recorre el planeta:
es el canto continuo
de la vida que empieza.
Dos amantes. Dos cuerpos
que un espíritu anima.
Y el espíritu, el grito
ancestral de la vida.
Un anhelo insondable
asciende por los días,
recorre las edades
y en el amor culmina.
No equivoquéis el golpe,
no forcéis la venida:
conseguid que, en silencio,
cada célula diga,
diga cada tejido,
exprese cada fibra
el mensaje secreto,
la palabra sencilla
que franquea el recinto
virginal de la dicha.
afincad en la tierra.
Escarbad en el humus,
preguntad a la hierba.
Indagad las raíces
que la especie conserva.
Aplicad el oído
al limo que fermenta;
oid, innumerable,
la jerga primigenia,
el murmullo incesante
que recorre el planeta:
es el canto continuo
de la vida que empieza.
Dos amantes. Dos cuerpos
que un espíritu anima.
Y el espíritu, el grito
ancestral de la vida.
Un anhelo insondable
asciende por los días,
recorre las edades
y en el amor culmina.
No equivoquéis el golpe,
no forcéis la venida:
conseguid que, en silencio,
cada célula diga,
diga cada tejido,
exprese cada fibra
el mensaje secreto,
la palabra sencilla
que franquea el recinto
virginal de la dicha.
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