Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lágrimas rojas
La tierra de lágrimas se vistió,
sólo le queda el recuerdo de
aquellas verdes galas
que la hacían lucir hermosa
adornada de piedras preciosas
y sus mares y sus ríos
de aguas cristalinas,
donde sus hijos se impregnaban
de esperanzas, de ilusiones
trazando los caminos
que los llevarían a recorrer
nuevos e insospechados destinos.
Su pureza violentada,
como la de una niña ultrajada
que ha perdido su virginidad
y su piel se ha teñido de rojo escarlata
La tierra en su pasado lloró,
en el presente llora
y continuará llorando...
¡Llorando, lágrimas de sangre!
Que la están dejando cubierta de mugre,
de fango, de podredumbre,
de pestilencia, de dolores
y de ausencias impuestas
por la voracidad de imperios
insatisfechos y obstinados en demostrar su poderío.
¡Malditos serán! Los que están
dejando al mundo sombrío, destruído
y desolado, respirando sufrimiento al ver a sus hijos muertos
por participar en conflictos.
bélicos sin sentido, ni fundamento.
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