luvitin
Poeta adicto al portal
Cuando oigo tu nombre, mi piel se subleva,
recuerda de memoria el cauce de los ríos,
los pétalos me llevan al jardín apasionado,
hechizadas y bellas imágenes provocan.
Cuando oigo tu nombre, mi piel solo imagina,
acercamiento tierno para inquietarte vida,
supone, conjetura que volverán tus manos,
se estremece al tenerte cerca, al sentirte suya.
Cuando oigo tu nombre, mi piel solo despierta,
un ejército noble se lanza acariciando tus mejillas,
merodean cabalgando fulgurantes jinetes,
plenilunio de alucinados duendes nos cobijan.
Cuando oigo tu nombre, mi piel al acecho,
en tensa calma espera, tu suave murmuro,
la noche en celo me envuelve, me arrulla,
y vendrá tu cintura provocando mares,
llegarán tus ojos azules, calesita de lunas.
Tito Visentín
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