luvitin
Poeta adicto al portal
Savia es mi piel cuando reclama,
como el amanecer su luz,
requieren de tus manos,
pequeñas,
frágiles,
gigantes amapolas.
El olvido no ambiciona,
la nostalgia cede paso,
se quebranta.
Savia es mi piel cuando pretende,
soberana obrera que no pide,
ella demanda,
haciendo nobles los reclamos,
justicia en mano propia,
gigantes amapolas.
Savia es mi piel cuando desea,
sin sus noches,
ambigua deambula con la luna,
es impropio mirarla sin tus ojos.
Savia es mi piel cuando pretende,
no solo tus manos,
quiere el universo de caricias,
suaves,
desmesuradas,
inquietas como el fuego,
pequeñas,
frágiles,
gigantes amapolas.
como el amanecer su luz,
requieren de tus manos,
pequeñas,
frágiles,
gigantes amapolas.
El olvido no ambiciona,
la nostalgia cede paso,
se quebranta.
Savia es mi piel cuando pretende,
soberana obrera que no pide,
ella demanda,
haciendo nobles los reclamos,
justicia en mano propia,
gigantes amapolas.
Savia es mi piel cuando desea,
sin sus noches,
ambigua deambula con la luna,
es impropio mirarla sin tus ojos.
Savia es mi piel cuando pretende,
no solo tus manos,
quiere el universo de caricias,
suaves,
desmesuradas,
inquietas como el fuego,
pequeñas,
frágiles,
gigantes amapolas.
Tito Visentín
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