Era un pentagrama
de lectura difícil
el que puso el destino
en mi atril, un día.
Y yo presumida,
a pura intuición,
encaré la tarea,
sin maestro, sin guía.
¡Cuántos bellos sones!
¡Cuántas armonías!
Logré descubrir.
A la par...disonancias
e imperfectos acordes.
Pero, siendo cuatro manos
trabajando juntas;
y dos corazones
sintiendo lo mismo;
al fin conseguimos
una melodía,
entre excelsa y sencilla,
la que ejcutamos
todos los días.
de lectura difícil
el que puso el destino
en mi atril, un día.
Y yo presumida,
a pura intuición,
encaré la tarea,
sin maestro, sin guía.
¡Cuántos bellos sones!
¡Cuántas armonías!
Logré descubrir.
A la par...disonancias
e imperfectos acordes.
Pero, siendo cuatro manos
trabajando juntas;
y dos corazones
sintiendo lo mismo;
al fin conseguimos
una melodía,
entre excelsa y sencilla,
la que ejcutamos
todos los días.