rcampuzano
Poeta asiduo al portal
Te busqué en la plazoleta con la luna de compañera,
caminé la noche entera en el laberinto de la Alameda,
las Bellas Artes cobijaron por un momento mi cuerpo,
mientras en el Banco mi alma financiaba un pequeño adelanto.
Mi andar por azulejos catedrales y columnas,
me llevaron a divisar un paraíso de concreto
que impactaba la mirada con su majestuosidad,
pero no logró difuminar la tristeza en el cielo.
Te busqué en el Palacio, hasta en el Ayuntamiento,
por Piedad ascendí al Monte donde a Hierro me trataron,
presuroso a mí llegó la Catedral de tus recuerdos,
que me imploraban al Santo ayuda pedir, un Domingo aciago.
Te busqué desesperado, pero no logré encontrarte,
desistí cuando el sol las campanas ya doblaba,
seguro de que algún día,
en el mar, en la selva, o en el bosque,
te atraparé por puro goce.
Dedicado a mi amor y al centro de mi Ciudad
caminé la noche entera en el laberinto de la Alameda,
las Bellas Artes cobijaron por un momento mi cuerpo,
mientras en el Banco mi alma financiaba un pequeño adelanto.
Mi andar por azulejos catedrales y columnas,
me llevaron a divisar un paraíso de concreto
que impactaba la mirada con su majestuosidad,
pero no logró difuminar la tristeza en el cielo.
Te busqué en el Palacio, hasta en el Ayuntamiento,
por Piedad ascendí al Monte donde a Hierro me trataron,
presuroso a mí llegó la Catedral de tus recuerdos,
que me imploraban al Santo ayuda pedir, un Domingo aciago.
Te busqué desesperado, pero no logré encontrarte,
desistí cuando el sol las campanas ya doblaba,
seguro de que algún día,
en el mar, en la selva, o en el bosque,
te atraparé por puro goce.
Dedicado a mi amor y al centro de mi Ciudad
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