nandez
Poeta recién llegado
Tal vez ya no significo nada para ti, tal vez nunca signifique algo.
Son los riesgos del corazón y de la vida cuando vamos amando.
Un beso en el centro del pecho y no soy nadie ni tengo nada,
Tu eres lo que fuiste pero yo sigo vacío recogiendo los trozos de mi alma.
La luna que hoy miro esta tan bella, y tan clara esta la luna
y la miro por ti, porque siento verte mientras la veo en la penumbra.
No soy nadie ni tengo nada, soy lo que fui cuando contigo
una noche y una mañana, aspiré tu aliento y sufrí tu olvido.
Marchito de a poco, para no avisarle al cielo el sufrimiento
y en cada lágrima un roce de tus manos y un mechón de tus cabellos,
pero guardo tu sonrisa tierna y tu apasionado mirar de mujer
ya que ellos son la puerta entre el dolor de hoy y el goce del ayer.
No pido nada, nunca lo he hecho. no es necesario rogar.
Cuando se ama se sufre y sufriendo no es bueno mirar atrás.
Tuve la dicha de verme en tus ojos y escucharme en tu voz
y la suerte de estar contigo para conocer el amor,
no soy quien para retenerte, ni soy quien para esperarte
fuiste en mi vida un segundo que perdurará en el aire.
Los curiosos caminos del destino guardarán un reencuentro
y yo sé que sentiré el sudor en mis manos y la presión en mi pecho
pero esta triste noche, bebo por lo que fue y dejó de ser
y le entrego mi existencia al mundo que me vio crecer.
Ojalá vivas para siempre rosa de pétalos castaños,
y que otros así como yo suspiren amor entre tus dulces labios.
Yo sé que moriré algún día, mas nuestra historia será recordada.
Esa historia tan tuya, como son tan mías las penas del alba,
elevará su vuelo para nunca caer, ni con el pasar del tiempo
ni por más que el amor en que vivimos se vaya volviendo viejo.
Así me marcho, efímera amante, con las manos cortadas y la mirada partida
porque nunca volveré a tocar tus manos, ni a verme en tu mirada tan mía...
Son los riesgos del corazón y de la vida cuando vamos amando.
Un beso en el centro del pecho y no soy nadie ni tengo nada,
Tu eres lo que fuiste pero yo sigo vacío recogiendo los trozos de mi alma.
La luna que hoy miro esta tan bella, y tan clara esta la luna
y la miro por ti, porque siento verte mientras la veo en la penumbra.
No soy nadie ni tengo nada, soy lo que fui cuando contigo
una noche y una mañana, aspiré tu aliento y sufrí tu olvido.
Marchito de a poco, para no avisarle al cielo el sufrimiento
y en cada lágrima un roce de tus manos y un mechón de tus cabellos,
pero guardo tu sonrisa tierna y tu apasionado mirar de mujer
ya que ellos son la puerta entre el dolor de hoy y el goce del ayer.
No pido nada, nunca lo he hecho. no es necesario rogar.
Cuando se ama se sufre y sufriendo no es bueno mirar atrás.
Tuve la dicha de verme en tus ojos y escucharme en tu voz
y la suerte de estar contigo para conocer el amor,
no soy quien para retenerte, ni soy quien para esperarte
fuiste en mi vida un segundo que perdurará en el aire.
Los curiosos caminos del destino guardarán un reencuentro
y yo sé que sentiré el sudor en mis manos y la presión en mi pecho
pero esta triste noche, bebo por lo que fue y dejó de ser
y le entrego mi existencia al mundo que me vio crecer.
Ojalá vivas para siempre rosa de pétalos castaños,
y que otros así como yo suspiren amor entre tus dulces labios.
Yo sé que moriré algún día, mas nuestra historia será recordada.
Esa historia tan tuya, como son tan mías las penas del alba,
elevará su vuelo para nunca caer, ni con el pasar del tiempo
ni por más que el amor en que vivimos se vaya volviendo viejo.
Así me marcho, efímera amante, con las manos cortadas y la mirada partida
porque nunca volveré a tocar tus manos, ni a verme en tu mirada tan mía...
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