Vaciaste los cajones del buró
pero dejaste tu aroma macerada en la madera,
arrancaste del marco tu fotografía
pero se quedo el eco de tu sonrisa,
envolviste a la noche en tu cabellera
y te marchaste.
Pero me dejaste el palpitar de las estrellas
que me recuerdan tu mirada de Gioconda,
se ausentaron las palomas de tus manos
que dejaron vacío a mi corazón;
nido abandonado.
Había logrado mirar al fondo de tu mar,
pero tu isla esta vez tampoco es reflejo
era descubrir que me dejaste de amar.
Que entre nubes olvidadas, este amor olvidado quedo.
Volteo tus poemas en el baúl
que se silencia sin tu voz,
en un cajón vacío de sueños
escribo tu nombre al revés,
en una página perdida y suelta
me escondo del recuerdo.
Me detengo en solitario frente al balcón
para decir una vez más,
que no sé olvidarte.
La noche no obtuvo el permiso de durar,
ni nuestro amor la eternidad
no brotan sueños de nuestro mirar.
Sólo estos escasos en esta esquiva felicidad.
Ay corazón,
fíjate haber despertado
para enamorarte,
desobedeciendo a mis huesos
al dolor enquistado,
a todas mis batallas perdidas
celebres en llantos;
sino me hubiera atrevido a conocerte,
si tan solo no te amara tanto.
Ay,
si no existieras.
No lloraría ahora seguramente,
pero, te echaría tanto de menos.