Irma Recio Lopez
Poeta recién llegado
Un sabor a mieles en la boca fresca,
abrazada al mundo, las alas abiertas
y una luz que brilla ténue en la mirada
que observa abstraída, la noche cerrada.
Todas las estrellas, ventanas del cielo
adornan la noche, abrasa el deseo
y una paz ingente me satura el alma
que intenta de un salto ceñir la esperanza.
El corazón late fatídico y lento,
el aliento escapa raudo como el viento
y en los labios tibios la risa dormida,
se esconde y se asoma, se aquieta y se agita.
El amor me llama tierno y presuroso,
mi cuerpo se apresta cauto para el gozo;
las manos me tiemblan, la razón se anima,
se estremece el alma perversa y esquiva
.abrazada al mundo, las alas abiertas
y una luz que brilla ténue en la mirada
que observa abstraída, la noche cerrada.
Todas las estrellas, ventanas del cielo
adornan la noche, abrasa el deseo
y una paz ingente me satura el alma
que intenta de un salto ceñir la esperanza.
El corazón late fatídico y lento,
el aliento escapa raudo como el viento
y en los labios tibios la risa dormida,
se esconde y se asoma, se aquieta y se agita.
El amor me llama tierno y presuroso,
mi cuerpo se apresta cauto para el gozo;
las manos me tiemblan, la razón se anima,
se estremece el alma perversa y esquiva