No quiero hacerte el amor,
deseo tenerte en mi lecho,
deleitarme de tus besos,
navegar entre caricias de ternura
y escucharte decir las cosas más simples.
Quiero grabarme en la mirada
esas ansias desesperadas
de escuchar cuanto te quiero
pero ¿no hablan más mis silencios?
cuando ahí acostada en mi lecho
Contengo el ardor de la carne
pues ¡amar no es sólo forjarte!
Eres mi santuario,
beldad que apasiona mi ser,
la alegría hecha vida,
guardiana de mis secretos,
larario donde desnudo el alma,
mi esperanza, la ilusión.
No quiero hacerte el amor,
hoy deseo con ansia
borrar el tiempo traidor
de nuestros momentos íntimos
y sumirnos en piélagos de caricias
suaves mimos a nuestros cuerpos
que desnudos juegan
entre deseos y te quieros.
Hoy pasaremos las horas por alto
limpiaremos nuestras almas
liberándolas de nuestros miedos
Rompiendo nuestros celos
llenando esta vida hosca
de esperanzas y promesas
de un vivir hasta que desfallezcan
mustios nuestros cuerpos.
Hoy en el lecho
harán el amor nuestras almas
resplandecerán los sentimientos
y cuando ya preludio del ocaso asome
dormiremos abrazados uno al otro
escuchando la agitada melodía
de nuestros corazones.
¡Te amo!, por eso,
¡hoy no quiero hacerte el amor!
pues se amaran nuestras almas
sumidas en ardiente pasión.
Sibelius
deseo tenerte en mi lecho,
deleitarme de tus besos,
navegar entre caricias de ternura
y escucharte decir las cosas más simples.
Quiero grabarme en la mirada
esas ansias desesperadas
de escuchar cuanto te quiero
pero ¿no hablan más mis silencios?
cuando ahí acostada en mi lecho
Contengo el ardor de la carne
pues ¡amar no es sólo forjarte!
Eres mi santuario,
beldad que apasiona mi ser,
la alegría hecha vida,
guardiana de mis secretos,
larario donde desnudo el alma,
mi esperanza, la ilusión.
No quiero hacerte el amor,
hoy deseo con ansia
borrar el tiempo traidor
de nuestros momentos íntimos
y sumirnos en piélagos de caricias
suaves mimos a nuestros cuerpos
que desnudos juegan
entre deseos y te quieros.
Hoy pasaremos las horas por alto
limpiaremos nuestras almas
liberándolas de nuestros miedos
Rompiendo nuestros celos
llenando esta vida hosca
de esperanzas y promesas
de un vivir hasta que desfallezcan
mustios nuestros cuerpos.
Hoy en el lecho
harán el amor nuestras almas
resplandecerán los sentimientos
y cuando ya preludio del ocaso asome
dormiremos abrazados uno al otro
escuchando la agitada melodía
de nuestros corazones.
¡Te amo!, por eso,
¡hoy no quiero hacerte el amor!
pues se amaran nuestras almas
sumidas en ardiente pasión.
Sibelius
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