El amor, como la moda regresa...

Carlos Aristy

Poeta que considera el portal su segunda casa


Resulta que el amor vuelve, como la moda de antaño,
regresa más velozmente que antes.
La solapa de mi viejo saco negro, el que planchaba
para ir a las recepciones del palacio
y beber los highballs de whisky al lado de Balaguer,
allá en Santo Domingo al principio de los setentas,
la misma solapa estrecha la volví a comprar hace poco.

El amor es como la moda, se ajusta a las nuevas circunstancias.
Uno no se pone viejo se pone mejor, así dice mi mujer
y yo se lo recuerdo con cariño cuando me dice:
chico, tú te tomas mucho tiempo.
Es la nueva moda, lennnto, mi vida. Piano. Pianisimo!

Desde luego que aún se puede comprar la moda
que acomode a uno para todo y en todo.
Yo, tranquilo, los veo irse y regresar.

Les recuerdo a mis amigos que hoy veo las mismas piernas
que cuando tenía dieciséis años;
y tengo que detenerme y ahogar el pensamiento
antes que la dueña me dé la bofetada.
Yo les juro que eran las mismas piernas.

Mi mujer sube los ojos: Serán piernas,
pero no se parecen en nada.



2 de Septiembre del 2008.
 


Resulta que el amor vuelve, como la moda de antaño,
regresa más velozmente que antes.
La solapa de mi viejo saco negro, el que planchaba
para ir a las recepciones del palacio
y beber los highballs de whisky al lado de Balaguer,
allá en Santo Domingo al principio de los setentas,
la misma solapa estrecha la volví a comprar hace poco.

El amor es como la moda, se ajusta a las nuevas circunstancias.
Uno no se pone viejo se pone mejor, así dice mi mujer
y yo se lo recuerdo con cariño cuando me dice:
chico, tú te tomas mucho tiempo.
Es la nueva moda, lennnto, mi vida. Piano. Pianisimo!

Desde luego que aún se puede comprar la moda
que acomode a uno para todo y en todo.
Yo, tranquilo, los veo irse y regresar.

Les recuerdo a mis amigos que hoy veo las mismas piernas
que cuando tenía dieciséis años;
y tengo que detenerme y ahogar el pensamiento
antes que la dueña me dé la bofetada.
Yo les juro que eran las mismas piernas.

Mi mujer sube los ojos: Serán piernas,
pero no se parecen en nada.



2 de Septiembre del 2008.


Chabacan tu escrito, alegre y hasta irónico; aunque coincido con el tema, creo que el amor es un Clasico. Un abrazo.
 


Resulta que el amor vuelve, como la moda de antaño,
regresa más velozmente que antes.
La solapa de mi viejo saco negro, el que planchaba
para ir a las recepciones del palacio
y beber los highballs de whisky al lado de Balaguer,
allá en Santo Domingo al principio de los setentas,
la misma solapa estrecha la volví a comprar hace poco.

El amor es como la moda, se ajusta a las nuevas circunstancias.
Uno no se pone viejo se pone mejor, así dice mi mujer
y yo se lo recuerdo con cariño cuando me dice:
chico, tú te tomas mucho tiempo.
Es la nueva moda, lennnto, mi vida. Piano. Pianisimo!

Desde luego que aún se puede comprar la moda
que acomode a uno para todo y en todo.
Yo, tranquilo, los veo irse y regresar.

Les recuerdo a mis amigos que hoy veo las mismas piernas
que cuando tenía dieciséis años;
y tengo que detenerme y ahogar el pensamiento
antes que la dueña me dé la bofetada.
Yo les juro que eran las mismas piernas.

Mi mujer sube los ojos: Serán piernas,
pero no se parecen en nada.



2 de Septiembre del 2008.


Carlos .
Muy bueno y mucho humor.
Un abrazo .
Zulcas.:::banana:::
 


Resulta que el amor vuelve, como la moda de antaño,
regresa más velozmente que antes.
La solapa de mi viejo saco negro, el que planchaba
para ir a las recepciones del palacio
y beber los highballs de whisky al lado de Balaguer,
allá en Santo Domingo al principio de los setentas,
la misma solapa estrecha la volví a comprar hace poco.

El amor es como la moda, se ajusta a las nuevas circunstancias.
Uno no se pone viejo se pone mejor, así dice mi mujer
y yo se lo recuerdo con cariño cuando me dice:
chico, tú te tomas mucho tiempo.
Es la nueva moda, lennnto, mi vida. Piano. Pianisimo!

Desde luego que aún se puede comprar la moda
que acomode a uno para todo y en todo.
Yo, tranquilo, los veo irse y regresar.

Les recuerdo a mis amigos que hoy veo las mismas piernas
que cuando tenía dieciséis años;
y tengo que detenerme y ahogar el pensamiento
antes que la dueña me dé la bofetada.
Yo les juro que eran las mismas piernas.

Mi mujer sube los ojos: Serán piernas,
pero no se parecen en nada.



2 de Septiembre del 2008.



Un texto de convicción. Lo que expresas sobre la moda y el amor son buenas reflexiones. Usas una buen dosis de ironía que le da un toque especial.

Estupendo trabajo

Un beso, amigo
 

Carlos:

El final me dejó con una sonrisa, y una duda..
No sería lo tienes entre las piernas, lo que
tu señora dijo que ya no se parecía??

Un gusto recorrer el camino de tus versos...

Saludos cordiales.
angel1ok7.gif

El Armador de Sonetos.
 
Un poema "naturalmente coloquial", con la frescura de la conversación amena y hasta confidencial. Un hablar contigo mismo, para decir que en realidad (y como dice una canción respecto del sol) aunque no lo veamos, el amor ¡siempre está!


Estrellas clásicas, modernas y postmodernas :::sonreir1::: y un gran abrazo, Carlos :::hug:::.
 
:)Me dejas con una sonrisa y aplaudiendo estos versos, la segunda estrofa es fascinante.
Besos, abrazos y todas las estrellas,:::hug:::
 


Resulta que el amor vuelve, como la moda de antaño,
regresa más velozmente que antes.
La solapa de mi viejo saco negro, el que planchaba
para ir a las recepciones del palacio
y beber los highballs de whisky al lado de Balaguer,
allá en Santo Domingo al principio de los setentas,
la misma solapa estrecha la volví a comprar hace poco.

El amor es como la moda, se ajusta a las nuevas circunstancias.
Uno no se pone viejo se pone mejor, así dice mi mujer
y yo se lo recuerdo con cariño cuando me dice:
chico, tú te tomas mucho tiempo.
Es la nueva moda, lennnto, mi vida. Piano. Pianisimo!

Desde luego que aún se puede comprar la moda
que acomode a uno para todo y en todo.
Yo, tranquilo, los veo irse y regresar.

Les recuerdo a mis amigos que hoy veo las mismas piernas
que cuando tenía dieciséis años;
y tengo que detenerme y ahogar el pensamiento
antes que la dueña me dé la bofetada.
Yo les juro que eran las mismas piernas.

Mi mujer sube los ojos: Serán piernas,
pero no se parecen en nada.



2 de Septiembre del 2008.





Belleza en tu poema , la segunda estrofa es genial, Carlos
un placer leerte
Sergio
 


Resulta que el amor vuelve, como la moda de antaño,
regresa más velozmente que antes.
La solapa de mi viejo saco negro, el que planchaba
para ir a las recepciones del palacio
y beber los highballs de whisky al lado de Balaguer,
allá en Santo Domingo al principio de los setentas,
la misma solapa estrecha la volví a comprar hace poco.

El amor es como la moda, se ajusta a las nuevas circunstancias.
Uno no se pone viejo se pone mejor, así dice mi mujer
y yo se lo recuerdo con cariño cuando me dice:
chico, tú te tomas mucho tiempo.
Es la nueva moda, lennnto, mi vida. Piano. Pianisimo!

Desde luego que aún se puede comprar la moda
que acomode a uno para todo y en todo.
Yo, tranquilo, los veo irse y regresar.

Les recuerdo a mis amigos que hoy veo las mismas piernas
que cuando tenía dieciséis años;
y tengo que detenerme y ahogar el pensamiento
antes que la dueña me dé la bofetada.
Yo les juro que eran las mismas piernas.

Mi mujer sube los ojos: Serán piernas,
pero no se parecen en nada.



2 de Septiembre del 2008.


me encantó tu poema...el amor es el tipo de moda que siempre sera un clásico adaptandose a las circunstancias...abrazos cuidate
 
Resulta que el amor vuelve, como la moda de antaño,
regresa más velozmente que antes.
La solapa de mi viejo saco negro, el que planchaba
para ir a las recepciones del palacio
y beber los highballs de whisky al lado de Balaguer,
allá en Santo Domingo al principio de los setentas,
la misma solapa estrecha la volví a comprar hace poco.

El amor es como la moda, se ajusta a las nuevas circunstancias.
Uno no se pone viejo se pone mejor, así dice mi mujer
y yo se lo recuerdo con cariño cuando me dice:
chico, tú te tomas mucho tiempo.
Es la nueva moda, lennnto, mi vida. Piano. Pianisimo!

Desde luego que aún se puede comprar la moda
que acomode a uno para todo y en todo.
Yo, tranquilo, los veo irse y regresar.

Les recuerdo a mis amigos que hoy veo las mismas piernas
que cuando tenía dieciséis años;
y tengo que detenerme y ahogar el pensamiento
antes que la dueña me dé la bofetada.
Yo les juro que eran las mismas piernas.

Mi mujer sube los ojos: Serán piernas,
pero no se parecen en nada.


2 de Septiembre del 2008.



Bárbaro, genial!
Me divertí, reflexioné y me endulcé con tu poema
Cuánta verdad!
Mil besos
Beatriz
 

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