Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Tendido en el bosque del fin del mundo,
esperó la mano amiga y al tomarla,
la vida volátil se agitó en bandadas,
las venas en un solo tremor,
crispando el comienzo de la vida.
Adán,
su piel en la raíz agitada,
preocupado del deseo,
¡Ah sus ojos!,
embeleso y nada más.
Eva,
leopardo que se escapa,
serpiente son sus brazos,
abrazo de lianas envolventes,
redondas frutas son sus senos,
blanca tersura es su vientre,
suavidad en los muslos,
su lengua como babosa
graba en las orejas.
Al ritmo de resonancia de los
cuerpos silban la música,
indudables suspiros resuenan sobre las espaldas,
(es el Creador celoso)
besos y más besos por labios destruidos,
eterna llamarada,
ligeras cavernas, lagos, espumas,
ignotas frutas suspendidas en las bocas,
sed que expira, venas que se rebelan,
!Sangre liberada!
¡Ah, qué salvajes fueron creados! :
¡ámame Eva, envuélveme en tu niebla!
¡Y bebamos de la primavera
hasta perder el paraíso!
esperó la mano amiga y al tomarla,
la vida volátil se agitó en bandadas,
las venas en un solo tremor,
crispando el comienzo de la vida.
Adán,
su piel en la raíz agitada,
preocupado del deseo,
¡Ah sus ojos!,
embeleso y nada más.
Eva,
leopardo que se escapa,
serpiente son sus brazos,
abrazo de lianas envolventes,
redondas frutas son sus senos,
blanca tersura es su vientre,
suavidad en los muslos,
su lengua como babosa
graba en las orejas.
Al ritmo de resonancia de los
cuerpos silban la música,
indudables suspiros resuenan sobre las espaldas,
(es el Creador celoso)
besos y más besos por labios destruidos,
eterna llamarada,
ligeras cavernas, lagos, espumas,
ignotas frutas suspendidas en las bocas,
sed que expira, venas que se rebelan,
!Sangre liberada!
¡Ah, qué salvajes fueron creados! :
¡ámame Eva, envuélveme en tu niebla!
¡Y bebamos de la primavera
hasta perder el paraíso!
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