Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
NAVEGANDO EN EL MAR DE LA VIDA
Navegué en el mar de la vida,
largo viaje emprendí,
no tenía destino,
no tenía fin,
sólo en sus olas me perdía,
soñando con el día en que arribaría,
al puerto donde me esperaba
ese hombre de corazón hermoso,
de ojos luminosos.
Desde la distancia, con la luz de sus ojos me guiaba,
eran dos faros que me iluminaban,
hacia el puerto donde me esperaba
Cuando a puerto llegué,
con su tierna sonrisa me recibió,
con un tierno abrazo se despidió
y luego partió,
para siempre de mi vida se alejó.
En ese instante comprendí,
que él estaba para guiar mi travesía,
donde descubriría nuevos mares
y una nueva vida.
Me quedé detenida,
mirando como del muelle se alejaba
y otro rumbo él tomaba,
veía como para siempre se marchaba.
Navegué en el mar de la vida,
largo viaje emprendí,
no tenía destino,
no tenía fin.
Ahora que he llegado a puerto,
he comprendido que esta travesía,
tenía un destino,
tenía un fin.
Y hoy comienzo una nueva historia,
porque ahora comienzo a caminar sola,
ya no estará ese hombre de corazón hermoso,
ya no estarán sus ojos luminosos,
porque la gran travesía de mi vida terminé,
porque a mi destino ya llegué
Navegué en el mar de la vida,
largo viaje emprendí,
no tenía destino,
no tenía fin,
sólo en sus olas me perdía,
soñando con el día en que arribaría,
al puerto donde me esperaba
ese hombre de corazón hermoso,
de ojos luminosos.
Desde la distancia, con la luz de sus ojos me guiaba,
eran dos faros que me iluminaban,
hacia el puerto donde me esperaba
Cuando a puerto llegué,
con su tierna sonrisa me recibió,
con un tierno abrazo se despidió
y luego partió,
para siempre de mi vida se alejó.
En ese instante comprendí,
que él estaba para guiar mi travesía,
donde descubriría nuevos mares
y una nueva vida.
Me quedé detenida,
mirando como del muelle se alejaba
y otro rumbo él tomaba,
veía como para siempre se marchaba.
Navegué en el mar de la vida,
largo viaje emprendí,
no tenía destino,
no tenía fin.
Ahora que he llegado a puerto,
he comprendido que esta travesía,
tenía un destino,
tenía un fin.
Y hoy comienzo una nueva historia,
porque ahora comienzo a caminar sola,
ya no estará ese hombre de corazón hermoso,
ya no estarán sus ojos luminosos,
porque la gran travesía de mi vida terminé,
porque a mi destino ya llegué