Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
LÁGRIMAS
Lágrimas invisibles caen,
cubren tus ojos,
cuan copiosa lluvia al caer,
tu alma se ahoga en ellas.
La intensidad de tu llanto nadie puede ver.
Que profundo dolor esconde tu corazón,
sólo lágrimas invisibles se desprenden de tus ojos hoy,
que sollozos, que desconsolador llanto silencioso,
¡mírate!
no te reconozco,
qué esta sucediendo con tu corazón,
qué se desprende de él,
sólo un grito de dolor
y siguen cayendo lágrimas invisibles,
como lluvia incesante, que no se cansa de caer.
Por qué esconder este dolor,
grítalo en silencio, libéralo en tu interior.
Sé que tus lágrimas son por amor,
el que tanto tiempo has ocultado y en tu corazón ha sido guardado,
como un tesoro tan preciado
y sólo hoy has liberado, porque con sólo saber que a él jamás volverás a ver,
tu corazón se ha destrozado y entre sollozos tu alma se va ahogando.
No sufras más,
sólo recuerda lo feliz que hizo tu existir,
desde que a tu vida llegó,
fue un regalo que del cielo cayó.
Ahora seca esas lágrimas y sonríe,
porque él te devolvió la vida
y sólo recuérdalo con mucha alegría.
¡No sufras más !
recuerda que él es tu canto esperanzador
y no tu llanto desolador.
Sí, sonríe, así
para que jamás olvides que al fin... eres feliz.
Lágrimas invisibles caen,
cubren tus ojos,
cuan copiosa lluvia al caer,
tu alma se ahoga en ellas.
La intensidad de tu llanto nadie puede ver.
Que profundo dolor esconde tu corazón,
sólo lágrimas invisibles se desprenden de tus ojos hoy,
que sollozos, que desconsolador llanto silencioso,
¡mírate!
no te reconozco,
qué esta sucediendo con tu corazón,
qué se desprende de él,
sólo un grito de dolor
y siguen cayendo lágrimas invisibles,
como lluvia incesante, que no se cansa de caer.
Por qué esconder este dolor,
grítalo en silencio, libéralo en tu interior.
Sé que tus lágrimas son por amor,
el que tanto tiempo has ocultado y en tu corazón ha sido guardado,
como un tesoro tan preciado
y sólo hoy has liberado, porque con sólo saber que a él jamás volverás a ver,
tu corazón se ha destrozado y entre sollozos tu alma se va ahogando.
No sufras más,
sólo recuerda lo feliz que hizo tu existir,
desde que a tu vida llegó,
fue un regalo que del cielo cayó.
Ahora seca esas lágrimas y sonríe,
porque él te devolvió la vida
y sólo recuérdalo con mucha alegría.
¡No sufras más !
recuerda que él es tu canto esperanzador
y no tu llanto desolador.
Sí, sonríe, así
para que jamás olvides que al fin... eres feliz.