Observando...
Se aislaron los parlantes debutantes,
por sobre la cima del cielo y una melodía
concierto de agonía en una calle...
lloraba un niño de rodillas
el atropello y la muerte de su mascota
un pequeño perrito negro,
de bigotes blancos.
Belleza amable y compañía,
signo de consuelo y amor incondicional,
llegó hasta él la fortaleza de humanidad...
una mujer con su hijo en brazos lo cobijaba
mientras la misericordia entera pasaba de largo,
indiferente frente a un acto de amor magno.
Hay seres humanos abandonados en el frío...
en las guerras, en los mercados, en una plaza
¿quien se hace cargo?... no basta el llanto,
ni la gramática, ni la métrica, ni la lírica,
solo cabe la rima de la realidad.
Ramiro Deladanza
103
Se aislaron los parlantes debutantes,
por sobre la cima del cielo y una melodía
concierto de agonía en una calle...
lloraba un niño de rodillas
el atropello y la muerte de su mascota
un pequeño perrito negro,
de bigotes blancos.
Belleza amable y compañía,
signo de consuelo y amor incondicional,
llegó hasta él la fortaleza de humanidad...
una mujer con su hijo en brazos lo cobijaba
mientras la misericordia entera pasaba de largo,
indiferente frente a un acto de amor magno.
Hay seres humanos abandonados en el frío...
en las guerras, en los mercados, en una plaza
¿quien se hace cargo?... no basta el llanto,
ni la gramática, ni la métrica, ni la lírica,
solo cabe la rima de la realidad.
Ramiro Deladanza
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