marton
Poeta reconocido en el portal
Recostado en la ladera de tu cuerpo,
yo soñaba con la luna
que salía entre mis cerros.
Dibujaba una sonrisa en cada hoja
que caía, suavemente, del jazmín;
mientras los blancos crespones
se manchaban de amarillo,
y enramaban ilusiones, sueños blancos,
que lidiaban con las sombras
de ausencias, sentimientos y razones.
Tu mano en mi pelo se enredaba
y la hierba me cantaba al oído
una suave melodía;
tibio viento que envolvía tu fragancia,
tu presencia en mis sentidos.
Adormilado me encontró aquel lucero,
que pasó surcando el cielo.
Y pedí aquel deseo,
que más bien se hizo plegaria,
y mis sueños se juntaron con los tuyos.
Arreboles de mi tiempo
que confiaron nueva vida,
y mil sombras que se fueron
por encima de la noche
y le dieron a mi aurora
otro nuevo despertar.
yo soñaba con la luna
que salía entre mis cerros.
Dibujaba una sonrisa en cada hoja
que caía, suavemente, del jazmín;
mientras los blancos crespones
se manchaban de amarillo,
y enramaban ilusiones, sueños blancos,
que lidiaban con las sombras
de ausencias, sentimientos y razones.
Tu mano en mi pelo se enredaba
y la hierba me cantaba al oído
una suave melodía;
tibio viento que envolvía tu fragancia,
tu presencia en mis sentidos.
Adormilado me encontró aquel lucero,
que pasó surcando el cielo.
Y pedí aquel deseo,
que más bien se hizo plegaria,
y mis sueños se juntaron con los tuyos.
Arreboles de mi tiempo
que confiaron nueva vida,
y mil sombras que se fueron
por encima de la noche
y le dieron a mi aurora
otro nuevo despertar.
::::