coral
Una dama muy querida en esta casa.
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Quedaron enmudecidas las palabras,
se borraron las letras de los alfabetos
y el sentimiento se quedó rezagado
en esos caminos de descontentos.
No logro atrapar los vientos del norte
que se cuelan por el medio de mis dedos,
llevándose con su paso airado, mis recuerdos.
Busco excusas para encontrar mi musa y no puedo,
busco cenizas empolvadas de todos mis ancestros;
encuentro un llanto pegado en las corolas
de quien amé y aún recuerdo mi padre muerto
¡Siento su beso vivo! siento su paso austero,
sus pies cansados aligerando el paso para prestar abrigo
y su mente perdida entre litigios.
¡Quedaron enmudecidas las palabras!
Mi cuerpo tendido en el tálamo de mis tristezas,
recordando las batallas de milenios perdidos,
y esos ojos conteniendo el llanto sin brillo de esperanza.
¡Ay cuanto lo recuerdo!
¡y cuanto recuerdo sus pasos muertos!
era un soñador, enamorado y fuerte
mil vocablos salidos de su mente...
Como el más varonil poeta, pero ausente.
¡Ay cuanto lo recuerdo!
aunque el polvo de su cuerpo
viajó en un remolino hacia el firmamento.
Hace siglos se congeló su cuerpo,
pero en mi corazón...¡su amor sigue viviendo!
Prudencia Arenas
(Coral)
Quedaron enmudecidas las palabras,
se borraron las letras de los alfabetos
y el sentimiento se quedó rezagado
en esos caminos de descontentos.
No logro atrapar los vientos del norte
que se cuelan por el medio de mis dedos,
llevándose con su paso airado, mis recuerdos.
Busco excusas para encontrar mi musa y no puedo,
busco cenizas empolvadas de todos mis ancestros;
encuentro un llanto pegado en las corolas
de quien amé y aún recuerdo mi padre muerto
¡Siento su beso vivo! siento su paso austero,
sus pies cansados aligerando el paso para prestar abrigo
y su mente perdida entre litigios.
¡Quedaron enmudecidas las palabras!
Mi cuerpo tendido en el tálamo de mis tristezas,
recordando las batallas de milenios perdidos,
y esos ojos conteniendo el llanto sin brillo de esperanza.
¡Ay cuanto lo recuerdo!
¡y cuanto recuerdo sus pasos muertos!
era un soñador, enamorado y fuerte
mil vocablos salidos de su mente...
Como el más varonil poeta, pero ausente.
¡Ay cuanto lo recuerdo!
aunque el polvo de su cuerpo
viajó en un remolino hacia el firmamento.
Hace siglos se congeló su cuerpo,
pero en mi corazón...¡su amor sigue viviendo!
Prudencia Arenas
(Coral)
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