Sergio66
Maniatico Textual, cazador de atardeceres
Aquí he venido, aquí me tienes, dime que pasa?, dime que quieres?, no alcanza acaso ese azul virgen en el cielo, con la presencia invisible de la luna, para que me despiertes del sueño opalino de la espera?
Sergio (hay un coro de nubes blancas, inmaculadas, como el himen de plata de una estrella, apenas ocultando un sol de rubios cambiantes, como espigas reflejadas en el agua, que me recitan palabras misteriosas y me hieren la razón como filosos dientes de un chacal)
Versos revisados y corregidos por Liz Barrio, otra vez gracias Liz
ESPERANZA
(Segunda oda del poeta enloquecido)
En el vuelo insensato de las hojas secas
que forman rumores sobre los senderos
que tiñen de amarillos todos los esteros
y palpitan libres sobre sus aguas quietas.
En el cerco bermejo de los atardeceres
en la calma gris de los cerros desiertos
en las alas vencidas de pájaros inciertos
está la vida, que con tu ausencia hieres.
Qué no daría este poeta enloquecido
por el mirar de tus ojos de esperanza
para olvidar que le habita la distancia
en todo el eco de un latir entristecido.
Qué no daría esta alma atormentada
por el acento de tus labios nacarados
por sentir en sus brillos diamantados
un "te amo" que lo salve de la nada.
Y así te espero, en mi anémica agonía
vendrás un día cuando octubre nazca
para allí acabar con toda esta borrasca
que presiente ya su fin, por saberte mía.
Volverán las flores a ofrecer su aroma
retornaran esas aves a ofrecer su trino
en la hojarasca tutelar de un viejo pino
que sobre la ladera, entre el sol asoma.
Su humedad de lluvia, tornará la brisa
y en la tarde íntima se vestirá de agua
porque sabe de ese cáliz donde fragua
esta pasión humana de esperar tu risa.
(Segunda oda del poeta enloquecido)
En el vuelo insensato de las hojas secas
que forman rumores sobre los senderos
que tiñen de amarillos todos los esteros
y palpitan libres sobre sus aguas quietas.
En el cerco bermejo de los atardeceres
en la calma gris de los cerros desiertos
en las alas vencidas de pájaros inciertos
está la vida, que con tu ausencia hieres.
Qué no daría este poeta enloquecido
por el mirar de tus ojos de esperanza
para olvidar que le habita la distancia
en todo el eco de un latir entristecido.
Qué no daría esta alma atormentada
por el acento de tus labios nacarados
por sentir en sus brillos diamantados
un "te amo" que lo salve de la nada.
Y así te espero, en mi anémica agonía
vendrás un día cuando octubre nazca
para allí acabar con toda esta borrasca
que presiente ya su fin, por saberte mía.
Volverán las flores a ofrecer su aroma
retornaran esas aves a ofrecer su trino
en la hojarasca tutelar de un viejo pino
que sobre la ladera, entre el sol asoma.
Su humedad de lluvia, tornará la brisa
y en la tarde íntima se vestirá de agua
porque sabe de ese cáliz donde fragua
esta pasión humana de esperar tu risa.
Sergio (hay un coro de nubes blancas, inmaculadas, como el himen de plata de una estrella, apenas ocultando un sol de rubios cambiantes, como espigas reflejadas en el agua, que me recitan palabras misteriosas y me hieren la razón como filosos dientes de un chacal)
Versos revisados y corregidos por Liz Barrio, otra vez gracias Liz
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