alberto landeros
Poeta recién llegado
Esta noche tan tranquila y negra
me hace recordar que soy tan pequeño,
me transporta al minucioso circulo de la soledad,
amigos tu y yo dentro de la oscuridad descomunal.
Que despierta a gritos
silenciosos de agonia,
la necesidad de desdoblar
mi instinto animal,
sobre todo tu universo
color mio oscuro terciopelo,
ebrio del viento
que hace danzar hilos de humo por doquier.
¿por que ya no apareces en mi quietud?
¿por que no invades mi soledad como ayer?
¿por que ya no me transportas en tu pensamiento como antes?
Entre La Oscuridad Y La Soledad Te Veo Asomada.
Me pregunto si no vendras nunca.
me Pregunto si veré venir a mi amiga
pregunto a las sombras en voz alta donde estás
y se entromete mi eco (amor prohibido de la oscuridad),
mientras mi amiga ,me desgarra la voz.
¿y si salgo de esa intriga que mata mis visceras?,
si atravieso el muro entre tú y yo de nuevo.
Como antes cuando los cuatro elementos,
fucionados a los puntos cardinales, recordando el aleph.
En que no eres más mi mundo en que eramos,
tú, la oscuridad, el silencio y yo
un solo cuerpo divino e incandescente.
en la noche tan tranquila y negra.
me hace recordar que soy tan pequeño,
me transporta al minucioso circulo de la soledad,
amigos tu y yo dentro de la oscuridad descomunal.
Que despierta a gritos
silenciosos de agonia,
la necesidad de desdoblar
mi instinto animal,
sobre todo tu universo
color mio oscuro terciopelo,
ebrio del viento
que hace danzar hilos de humo por doquier.
¿por que ya no apareces en mi quietud?
¿por que no invades mi soledad como ayer?
¿por que ya no me transportas en tu pensamiento como antes?
Entre La Oscuridad Y La Soledad Te Veo Asomada.
Me pregunto si no vendras nunca.
me Pregunto si veré venir a mi amiga
pregunto a las sombras en voz alta donde estás
y se entromete mi eco (amor prohibido de la oscuridad),
mientras mi amiga ,me desgarra la voz.
¿y si salgo de esa intriga que mata mis visceras?,
si atravieso el muro entre tú y yo de nuevo.
Como antes cuando los cuatro elementos,
fucionados a los puntos cardinales, recordando el aleph.
En que no eres más mi mundo en que eramos,
tú, la oscuridad, el silencio y yo
un solo cuerpo divino e incandescente.
en la noche tan tranquila y negra.