_SEBASTIEN_
Poeta fiel al portal
Toque usted el filo de mi falda pálida,
y al son de una guitarra ebria, bailemos,
al pie de la playa gris, amantes,
te daré mi amor sobre los caracoles,
como si fuera la primera vez en que mi cuerpo,
se enciende ante las frías y duras manos.
Con el rumor sordo de las viejas olas,
leeré en tu cuerpo más que líneas y letras,
y de los corales del mar, viejas leyendas,
contaré sin dejar por esto de besarle,
de disfrutarte amante furtivo y caro.
Con su voz que acaricia, sedosa y metálica
mis sentidos danzarán de gozo y llanto,
estoy extrañando ya los acordes encantados,
de tu susurro cálido y de tu gesto puro.
¡Oh tu piel color del fuego!,
en este marco de añil, azul y negro,
brilla cual carne bruñida en cascada fiera,
y alumbra aún más que nuestra hoguera,
abriga mejor que el sol en primavera,
y hiere al vilo, cuando hierente toca.
Sebastián.
y al son de una guitarra ebria, bailemos,
al pie de la playa gris, amantes,
te daré mi amor sobre los caracoles,
como si fuera la primera vez en que mi cuerpo,
se enciende ante las frías y duras manos.
Con el rumor sordo de las viejas olas,
leeré en tu cuerpo más que líneas y letras,
y de los corales del mar, viejas leyendas,
contaré sin dejar por esto de besarle,
de disfrutarte amante furtivo y caro.
Con su voz que acaricia, sedosa y metálica
mis sentidos danzarán de gozo y llanto,
estoy extrañando ya los acordes encantados,
de tu susurro cálido y de tu gesto puro.
¡Oh tu piel color del fuego!,
en este marco de añil, azul y negro,
brilla cual carne bruñida en cascada fiera,
y alumbra aún más que nuestra hoguera,
abriga mejor que el sol en primavera,
y hiere al vilo, cuando hierente toca.
Sebastián.