Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Guardián de la bahía en una noche que se fulmina
suspiros en lugar de veleros de botella,
atrapados en un adiós que no culmina.
Mi corazón se desabotona cada día, soñando con ella.
Alguna noche solitaria intentando plasmar
mirando el índigo abierto, en su bello añil
el viento rodó mis lágrimas.
Que por fortaleza no llore, solo las escribí.
El alma de mi mirada se abre paso
en el valle de mis mejillas,
humedecida señal que repaso.
Recuerdo tus manos acariciando las mías.
No me quieras en el halago, que se hace reproche
no me extrañes en el olvido que me procuras,
no eleves una plegaría, ni me suspires esta noche.
Este amor más que costumbres, solo son locuras.
Te acomodas en el hemisferio
de mi costado herido en soledades,
en la redención de mi cautiverio.
Cuando desatas promesas sin libertades.
Ya ves que cuando hay luna llena
brilla entre tus manos y en mi recuerdo,
que cuando es menguante, siente pena.
Tristeza en la distancia que te pierdo.
Detenerme un instante entre tu mirar
en el columpio de tu inspiración,
cruzar descalzo el patio de tu alma.
Sin despertar en sus latidos a tu corazón.
Si lo supieras
quizá me mirarías,
si te enteraras
a lo mejor me amaras.
suspiros en lugar de veleros de botella,
atrapados en un adiós que no culmina.
Mi corazón se desabotona cada día, soñando con ella.
Alguna noche solitaria intentando plasmar
mirando el índigo abierto, en su bello añil
el viento rodó mis lágrimas.
Que por fortaleza no llore, solo las escribí.
El alma de mi mirada se abre paso
en el valle de mis mejillas,
humedecida señal que repaso.
Recuerdo tus manos acariciando las mías.
No me quieras en el halago, que se hace reproche
no me extrañes en el olvido que me procuras,
no eleves una plegaría, ni me suspires esta noche.
Este amor más que costumbres, solo son locuras.
Te acomodas en el hemisferio
de mi costado herido en soledades,
en la redención de mi cautiverio.
Cuando desatas promesas sin libertades.
Ya ves que cuando hay luna llena
brilla entre tus manos y en mi recuerdo,
que cuando es menguante, siente pena.
Tristeza en la distancia que te pierdo.
Detenerme un instante entre tu mirar
en el columpio de tu inspiración,
cruzar descalzo el patio de tu alma.
Sin despertar en sus latidos a tu corazón.
Si lo supieras
quizá me mirarías,
si te enteraras
a lo mejor me amaras.
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