Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tus últimas palabras
Penúltimas palabras intentan resucitar
la muerte que a mi alma ha convertido
en un fantasma, cuyas sombras
arrastran tus palabras.
Perpetuas cadenas
¡Que condenan!
¡Que lastiman!
¡Que mutilan!
¡Que me atan!
¡Que desgarran mis sentidos!
¡Y hoy maldigo!
¡Y hoy bendigo!
Me sentencian los recuerdos
no vividos
al verlos marginados
a la orilla del destino.
¡Y tú libre como el viento!
¡Y yo atada !
A una vida que no es vida,
por que muero lentamente,
en los brazos de la nada.
¡Y hoy maldigo!
¡Y hoy bendigo!
Anhelando tus últimas palabras
resuciten mi alma a nuevas
esperanzas y las mías te condenen
al recuerdo del olvido
de lo nunca vivido
pero bien por ti
conocido.
¡Y te bendigo te bendigo!
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