j. rafael garcia balcazar
Poeta adicto al portal
En aquel poblado, cuéntase en cada esquina
que un mariachi borracho después de una noche de farra
se metió al templo, creyendo que entraba a la cantina
los botones del saco desabrochados, y colgada la guitarra
la camisa semiabierta y el sombrero puesto, casi a media cara
los feligreses al entrar, le vieron con desagrado
y comenzaron a pedirle que al menos, el sombrero se quitara
el beodo no hizo caso y se adentró despreocupado
el sombrero, el sombrero, ¡el sombrero!,..por favor el sombrero
a coro le gritaban
le suplicaban... mientras pasaba por las bancas...el...sombrero
los miró de lado a lado, ojeroso y maltrecho
e irguiéndose orgulloso, se acomodó bien la guitarra
creyéndose aclamado, dijo a voz en pecho,
...no me siento muy completo,
pero, a petición de todos les cantaré : EL SOMBRERO
que un mariachi borracho después de una noche de farra
se metió al templo, creyendo que entraba a la cantina
los botones del saco desabrochados, y colgada la guitarra
la camisa semiabierta y el sombrero puesto, casi a media cara
los feligreses al entrar, le vieron con desagrado
y comenzaron a pedirle que al menos, el sombrero se quitara
el beodo no hizo caso y se adentró despreocupado
el sombrero, el sombrero, ¡el sombrero!,..por favor el sombrero
a coro le gritaban
le suplicaban... mientras pasaba por las bancas...el...sombrero
los miró de lado a lado, ojeroso y maltrecho
e irguiéndose orgulloso, se acomodó bien la guitarra
creyéndose aclamado, dijo a voz en pecho,
...no me siento muy completo,
pero, a petición de todos les cantaré : EL SOMBRERO
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