coral
Una dama muy querida en esta casa.
La mitad de mis horas
No admito tu abandono
ni admito mi abandono,
tú tienes la mitad de mis horas
incrustadas en una crisálida
dormida y pequeña como una niña.
ni admito mi abandono,
tú tienes la mitad de mis horas
incrustadas en una crisálida
dormida y pequeña como una niña.
Un juego de melancolías
una mal entendida perfidia
en medio de un rincón, la sonrisa,
sonrisa desnutrida
con palidez de lirio
¿no será acaso el capricho
que mantiene nuestras manos entumecidas
para crear con esquiarlas nuestros destinos?
una mal entendida perfidia
en medio de un rincón, la sonrisa,
sonrisa desnutrida
con palidez de lirio
¿no será acaso el capricho
que mantiene nuestras manos entumecidas
para crear con esquiarlas nuestros destinos?
soñando con los mil años
que me apartan de tus caminos
contando los minutos y los segundo idos,
cambiando en mil momentos
esa piel que cubre mi viejo cuerpo
para ver si devano de todo recordito camino
un hilo que me ate al paraíso divino
desde donde fue fabricada la vida,
la vida de los seres que somos diferentes
solamente en el color de nuestras pieles
Y no quiero enloquecer si sé que estás presente
Presente en este mundo donde tendrás tus haberes
que me apartan de tus caminos
contando los minutos y los segundo idos,
cambiando en mil momentos
esa piel que cubre mi viejo cuerpo
para ver si devano de todo recordito camino
un hilo que me ate al paraíso divino
desde donde fue fabricada la vida,
la vida de los seres que somos diferentes
solamente en el color de nuestras pieles
Y no quiero enloquecer si sé que estás presente
Presente en este mundo donde tendrás tus haberes
Y te doblo en mis horas y aún no tengo joroba
por cargar con el mundo a mis estribos,
sé que me ha pesado mucho
pero aún quiero y tengo fuerzas
para encontrar ese paraíso perdido
Que no es lo mismo que el perdido paraíso de Milton
por cargar con el mundo a mis estribos,
sé que me ha pesado mucho
pero aún quiero y tengo fuerzas
para encontrar ese paraíso perdido
Que no es lo mismo que el perdido paraíso de Milton
Yo te ofrezco mis brazos, yo te ofrezco mi beso
yo te doy si tú quieres el calor de mi cuerpo
que aunque débil lo tengo
por doblarte de tiempo no quiero doblegarme
tengo mucho que darte no te apartes te ruego,
limpiaré todo viejo recuerdo
para renovar esa piel que hace peso en mi cuerpo,
¡para ser alma viva y darte a beber de mis viejos anhelos!
yo te doy si tú quieres el calor de mi cuerpo
que aunque débil lo tengo
por doblarte de tiempo no quiero doblegarme
tengo mucho que darte no te apartes te ruego,
limpiaré todo viejo recuerdo
para renovar esa piel que hace peso en mi cuerpo,
¡para ser alma viva y darte a beber de mis viejos anhelos!
Prudencia Arenas
Coral
Última edición:
::