Noa
Poeta recién llegado
Odio esa plasmada felicidad que le llaman sonrisa
Odio sus pequeños dedos entumecidos por el frío
Odio el armiño blanco de su piel tan suave y lúcida
Odio la seda negra de su pelo intruso en mi templanza
Odio el vientre edulcorante de mi amarga vida
Odio esa risa loca intermitente que detiene mis pensamientos
Odio sus ojos timoneles a lo incierto que naufragan con los míos
Odio sus manos melancólicas que navegan mi desamor
Odio su rostro tan seráfico que me hace padecer tormentas
Odio su figura susceptible reflejando la alborada
Odio sus besos de nunca que aún queman en la nada
Odio el sentimiento de un amor tan ignorado e inoportuno
Odio este amor no reciprocado que me disparaste a quemarropa
Odio tener que ignorar los afectos frustrados que siento
Odio tener que aguantar mi insensata sensiblería melosa
Odio el reproche que prohíbe expresar mi sentir cuando te veo
Te odio a ti también por tanto que te amo
pero amo el sentimiento que el dolor tanto me enseña
Odio sus pequeños dedos entumecidos por el frío
Odio el armiño blanco de su piel tan suave y lúcida
Odio la seda negra de su pelo intruso en mi templanza
Odio el vientre edulcorante de mi amarga vida
Odio esa risa loca intermitente que detiene mis pensamientos
Odio sus ojos timoneles a lo incierto que naufragan con los míos
Odio sus manos melancólicas que navegan mi desamor
Odio su rostro tan seráfico que me hace padecer tormentas
Odio su figura susceptible reflejando la alborada
Odio sus besos de nunca que aún queman en la nada
Odio el sentimiento de un amor tan ignorado e inoportuno
Odio este amor no reciprocado que me disparaste a quemarropa
Odio tener que ignorar los afectos frustrados que siento
Odio tener que aguantar mi insensata sensiblería melosa
Odio el reproche que prohíbe expresar mi sentir cuando te veo
Te odio a ti también por tanto que te amo
pero amo el sentimiento que el dolor tanto me enseña
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