mamcardenal
Exp..
(Hombre que mira la calle de madrugada)
¡Frío!
-cuchillo de hielo
que lacera mi piel-,
¡sensación de asco
en mi garganta irritada,
ginebra demencial!
¿Y la noche?
Es mi hermana negra
-espía de los tejados-,
ávida de pasión,
rabiosa de los sudores
que nunca templarán su piel.
Las calles
me preguntan por su futuro.
¿Qué se yo?
Como meretrices
piden tránsito a deshora.
Ignoran que sus nombres
cambiarán una y otra vez
según quién mande en este país.
-No tengo culpa de ello.
¿Y qué decir de los portales?
Transidos de vida y besos robados.
Ahítos de piedad y frustración;
bailan conmigo al son del asfalto,
al ritmo más grosero.
Pero yo los amo,
amo su debilidad.
¡Dejad que muera
bajo su amparo!
Al abrazo de sus acordes
y sus luces,
enmarañado en sus jóvenes
y bellas viudas.
¡Frío!
-cuchillo de hielo
que lacera mi piel-,
¡sensación de asco
en mi garganta irritada,
ginebra demencial!
¿Y la noche?
Es mi hermana negra
-espía de los tejados-,
ávida de pasión,
rabiosa de los sudores
que nunca templarán su piel.
Las calles
me preguntan por su futuro.
¿Qué se yo?
Como meretrices
piden tránsito a deshora.
Ignoran que sus nombres
cambiarán una y otra vez
según quién mande en este país.
-No tengo culpa de ello.
¿Y qué decir de los portales?
Transidos de vida y besos robados.
Ahítos de piedad y frustración;
bailan conmigo al son del asfalto,
al ritmo más grosero.
Pero yo los amo,
amo su debilidad.
¡Dejad que muera
bajo su amparo!
Al abrazo de sus acordes
y sus luces,
enmarañado en sus jóvenes
y bellas viudas.
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