Tamar
Poeta adicto al portal
Confieso que llevo 36 cartas sin enviarte,
y otro montón de reproches que me guardo.
Recuerdo tu susurro de: "prometo no olvidarte",
y nuestra respiración junto aquel cigarro.
Confieso que he gastado varias páginas
tratando de escribir mis sentimientos,
dejando sólo estos versos
muriendo en un lejano mar.
Confieso que dios se olvido de mí,
tiene tiempo que no pasa por acá.
La muñeca de trapo que está frente a mí,
parece sonreir en un triste pasado,
así, sin más.
Sin más nostalgia que la sonrisa,
que esconde un par de pestañeos,
una carta con su firma,
y los sueños.
Que injusto tener que llegar a estos extremos,
tener que romper el espejo;
tener que alejar la muñeca de trapo,
y entender mi reflejo en mil pedazos.
y otro montón de reproches que me guardo.
Recuerdo tu susurro de: "prometo no olvidarte",
y nuestra respiración junto aquel cigarro.
Confieso que he gastado varias páginas
tratando de escribir mis sentimientos,
dejando sólo estos versos
muriendo en un lejano mar.
Confieso que dios se olvido de mí,
tiene tiempo que no pasa por acá.
La muñeca de trapo que está frente a mí,
parece sonreir en un triste pasado,
así, sin más.
Sin más nostalgia que la sonrisa,
que esconde un par de pestañeos,
una carta con su firma,
y los sueños.
Que injusto tener que llegar a estos extremos,
tener que romper el espejo;
tener que alejar la muñeca de trapo,
y entender mi reflejo en mil pedazos.
::
::