hosam
Poeta recién llegado
Ayer gritó Lares,
y las multitudes se unieron al grito,
tembló la tierra por unos instantes,
pero Lares ya no grita,
la revolución se ha dormido.
Sigue siendo una colonia,
el refugio de los imperios perdidos,
una ofrenda de paz,
la encantadora amargura de sus hijos.
Ayer gritó con furia
don Pedro Albizu Campos,
licenciado jibarito,
y la patria se alzó
y se alzaron las banderas de la revolución
y Puerto Rico era Puerto Rico.
Poco duró para convertirse en lamento su grito,
y para que guardaran las banderas,
y para que Puerto Rico fuese menos Puerto Rico.
Hoy ni siquiera gritamos y celebramos el
lamento de Lares con música y gritos.
Lo celebramos con una cerveza en una mano
y en la otra la bandera de lo que nunca fuimos.
Descansa en paz, Lares,
que ya los federales del imperio,
y los que son menos puertorriqueños,
están matando a todos tus hijos.
Ayer le llegó su esperada hora a
don Filiberto Ojeda Ríos,
hijo de Lares* y de todo Puerto Rico.
Con machete en mano defendió su patria,
pero fue vencido por el ejército de locos asesinos.
Honorable Filiberto Ojeda Ríos.
Descansen en paz hijos de Puerto Rico.
*Nació en Naguabo, PR, pero es símbolo de los hijos de Lares
y las multitudes se unieron al grito,
tembló la tierra por unos instantes,
pero Lares ya no grita,
la revolución se ha dormido.
Sigue siendo una colonia,
el refugio de los imperios perdidos,
una ofrenda de paz,
la encantadora amargura de sus hijos.
Ayer gritó con furia
don Pedro Albizu Campos,
licenciado jibarito,
y la patria se alzó
y se alzaron las banderas de la revolución
y Puerto Rico era Puerto Rico.
Poco duró para convertirse en lamento su grito,
y para que guardaran las banderas,
y para que Puerto Rico fuese menos Puerto Rico.
Hoy ni siquiera gritamos y celebramos el
lamento de Lares con música y gritos.
Lo celebramos con una cerveza en una mano
y en la otra la bandera de lo que nunca fuimos.
Descansa en paz, Lares,
que ya los federales del imperio,
y los que son menos puertorriqueños,
están matando a todos tus hijos.
Ayer le llegó su esperada hora a
don Filiberto Ojeda Ríos,
hijo de Lares* y de todo Puerto Rico.
Con machete en mano defendió su patria,
pero fue vencido por el ejército de locos asesinos.
Honorable Filiberto Ojeda Ríos.
Descansen en paz hijos de Puerto Rico.
*Nació en Naguabo, PR, pero es símbolo de los hijos de Lares
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