Noa
Poeta recién llegado
Se levanta en el contorno de una tarde ambarina
con olores de canela y trigales de harina
unas nubes que se enhebran con las telas vespertinas
de los vientos otoñales que se acercan y amotinan
Se levanta en el contorno de una tarde ambarina
una gran esfera clara, fulgurante y rosmarina
que se oculta entre las gotas que disparan la rutina
que acostumbra esa lluvia que se arruga al medio día
Distorsionan los anhelos de los tristes corazones
que se mueren aferrados a perdidas ilusiones
El sigilo de esa tarde que esperaron los dolientes
observando el silencio que se encumbra en el presente
Un otoño resultado del pasado veraniego
esperando el regreso de su amor iluso y ciego
y se asoman en el borde de las puertas y ventanas
los amagos invernales que destinan su llegada
El otoño acompañado por las hojas que se caen
y el suspiro sigiloso que las horas lentas traen
Yo me quedo estupefacto, en los vientos dilatados
erguido entre un momento veleidoso y desechado
Una atmósfera ambarina que circula pensamientos
tristemente ignorados los detalles de su aliento
que lo ven sólo los mismos que esperando su momento
lo observan en cristales que reflejan su tormento
Se levanta en el contorno de una tarde ambarina
unas nuevas ilusiones y estrenadas sinfonías
que realizan nuevo soplo con la lluvia aguamarina
y endurecen nuestras almas con firmeza adamantina.
con olores de canela y trigales de harina
unas nubes que se enhebran con las telas vespertinas
de los vientos otoñales que se acercan y amotinan
Se levanta en el contorno de una tarde ambarina
una gran esfera clara, fulgurante y rosmarina
que se oculta entre las gotas que disparan la rutina
que acostumbra esa lluvia que se arruga al medio día
Distorsionan los anhelos de los tristes corazones
que se mueren aferrados a perdidas ilusiones
El sigilo de esa tarde que esperaron los dolientes
observando el silencio que se encumbra en el presente
Un otoño resultado del pasado veraniego
esperando el regreso de su amor iluso y ciego
y se asoman en el borde de las puertas y ventanas
los amagos invernales que destinan su llegada
El otoño acompañado por las hojas que se caen
y el suspiro sigiloso que las horas lentas traen
Yo me quedo estupefacto, en los vientos dilatados
erguido entre un momento veleidoso y desechado
Una atmósfera ambarina que circula pensamientos
tristemente ignorados los detalles de su aliento
que lo ven sólo los mismos que esperando su momento
lo observan en cristales que reflejan su tormento
Se levanta en el contorno de una tarde ambarina
unas nuevas ilusiones y estrenadas sinfonías
que realizan nuevo soplo con la lluvia aguamarina
y endurecen nuestras almas con firmeza adamantina.
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