Avelino
Poeta veterano/a en el portal
Eramos oriundos del bullicio,
nos gustaba vivir en medio del ruido,
entre un caos de resquebrajaduras
con latas y vidrios insultándose.
Hemos escuchado zapatear los trenes
y rechinar camiones
por caminos que
los bocinazos deshicieron.
Nos hemos conocido a gritos
entre el tumulto y el retumbo
de tambores y gargantas.
Cascadas estridentes de ripio
debieron parecerte mis caricias.
Como un gol de estadio lleno
me fue el dulce chasquido de tu beso,
y justo cuando con fuerza
abrazaba tu primera cintura,
vino a corear mi gesto
la locura de todos los martillos industriales.
Sin embargo,
yo me llamaba silencio,
vos callada.....
Apartamos timbales, saxofones
desconectamos los bafles, los teléfonos
amortiguamos vientos y canillas
y en puntas de pie, pero presurosos
escapamos del ruido....
Nos iremos ahora a caminar
por las azules veredas de la brisa.
Haré callar
el murmullo de las hojas,
las bocinas que suenan a lo lejos,
el canto de los úlltimos pájaros urbanos
y hasta las malas palabras
que se escapan de las casas.
Porque hoy no quiero otro sonido
ni tampoco otro silencio,
nada sino tu voz, sólo tu voz
en suave susurro de piba ilusionada.
nos gustaba vivir en medio del ruido,
entre un caos de resquebrajaduras
con latas y vidrios insultándose.
Hemos escuchado zapatear los trenes
y rechinar camiones
por caminos que
los bocinazos deshicieron.
Nos hemos conocido a gritos
entre el tumulto y el retumbo
de tambores y gargantas.
Cascadas estridentes de ripio
debieron parecerte mis caricias.
Como un gol de estadio lleno
me fue el dulce chasquido de tu beso,
y justo cuando con fuerza
abrazaba tu primera cintura,
vino a corear mi gesto
la locura de todos los martillos industriales.
Sin embargo,
yo me llamaba silencio,
vos callada.....
Apartamos timbales, saxofones
desconectamos los bafles, los teléfonos
amortiguamos vientos y canillas
y en puntas de pie, pero presurosos
escapamos del ruido....
Nos iremos ahora a caminar
por las azules veredas de la brisa.
Haré callar
el murmullo de las hojas,
las bocinas que suenan a lo lejos,
el canto de los úlltimos pájaros urbanos
y hasta las malas palabras
que se escapan de las casas.
Porque hoy no quiero otro sonido
ni tampoco otro silencio,
nada sino tu voz, sólo tu voz
en suave susurro de piba ilusionada.
a los juramussos