AMANT
Poeta adicto al portal
Árboles frondosos bordean
un camino sinuoso y empedrado,
vestido de vivas esmeraldas...,
y agrestes flores multicolores,
de tersos rostros
que dirigen hacia el Sol,
en agradecimiento a su luz,
exhalan dulces, sutiles y exquisitos perfumes
que se mezclan con el aire fresco,
que juega a ser viento,
mas de pronto se aburre y se queda quieto.
El Sol ilumina todo sin cesar.
Parece un prendedor
que orna la cabellera de la Tierra.
Mientras canta Eros con melodiosa voz,
ninfas voluptuosas desnudas, como nosotras,
tejen una ronda para celebrar la primavera...,
y junto a un río que corre raudo y riente,
a la luminosa sombra de este sentimiento,
que es recíproco y enardece nuestros corazones,
haciéndolos latir apresuradamente;
sin percatarnos del discurrir del tiempo;
de la mano, yacemos tendidas.
De súbito, poso un beso
en tus labios suaves y húmedos
y apenas puedes hablar...
_¿Me amas?_preguntas con la mirada fija en la mía.
Y no soy yo quien responde,
sino mi alma que en sonidos se transforma,
misma que sin haber muerto aún,
has llevado a la gloria
en las alas del amor,
misma que no sabe mentir,
que la alquimia sacra de tu adoración,
transmutó en diamante aún siendo carbón.
_¡Te amo!_respondo.
_¡Yo te adoro!_ dices vos.
Y al unísono pienso
que el paisaje es perfecto, edénico.
El amor todo lo diviniza y eterniza.
Es un ciego que te hace ver la luz,
que te hace ver a Dios.
un camino sinuoso y empedrado,
vestido de vivas esmeraldas...,
y agrestes flores multicolores,
de tersos rostros
que dirigen hacia el Sol,
en agradecimiento a su luz,
exhalan dulces, sutiles y exquisitos perfumes
que se mezclan con el aire fresco,
que juega a ser viento,
mas de pronto se aburre y se queda quieto.
El Sol ilumina todo sin cesar.
Parece un prendedor
que orna la cabellera de la Tierra.
Mientras canta Eros con melodiosa voz,
ninfas voluptuosas desnudas, como nosotras,
tejen una ronda para celebrar la primavera...,
y junto a un río que corre raudo y riente,
a la luminosa sombra de este sentimiento,
que es recíproco y enardece nuestros corazones,
haciéndolos latir apresuradamente;
sin percatarnos del discurrir del tiempo;
de la mano, yacemos tendidas.
De súbito, poso un beso
en tus labios suaves y húmedos
y apenas puedes hablar...
_¿Me amas?_preguntas con la mirada fija en la mía.
Y no soy yo quien responde,
sino mi alma que en sonidos se transforma,
misma que sin haber muerto aún,
has llevado a la gloria
en las alas del amor,
misma que no sabe mentir,
que la alquimia sacra de tu adoración,
transmutó en diamante aún siendo carbón.
_¡Te amo!_respondo.
_¡Yo te adoro!_ dices vos.
Y al unísono pienso
que el paisaje es perfecto, edénico.
El amor todo lo diviniza y eterniza.
Es un ciego que te hace ver la luz,
que te hace ver a Dios.
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