Juan Felipe Casas Builes
Poeta recién llegado
Te esperé en la penumbra del roble hosco,
donde encontraste tu conciencia perdida;
te esperé, acorralado en líneas de sosiego,
con la absurda esperanza que volverías.
Te esperé impávido y al tiempo angustiado de no encontrarte,
tratando de correr con mi pensar,
idear la forma de huir a mi sensatez,
pero olvido y desilusión me acarreaba sin cesar.
Era preciso que no volvieras,
y que buscarte sería volar sin ti,
convertirme en ser sin momento;
ser susurro que vuela sin destino,
mezclarme en el viento, huir como aire;
¡Oh! Soledad infinita.
donde encontraste tu conciencia perdida;
te esperé, acorralado en líneas de sosiego,
con la absurda esperanza que volverías.
Te esperé impávido y al tiempo angustiado de no encontrarte,
tratando de correr con mi pensar,
idear la forma de huir a mi sensatez,
pero olvido y desilusión me acarreaba sin cesar.
Era preciso que no volvieras,
y que buscarte sería volar sin ti,
convertirme en ser sin momento;
ser susurro que vuela sin destino,
mezclarme en el viento, huir como aire;
¡Oh! Soledad infinita.