Alejandro Latour
Poeta recién llegado
Te acuso de cambiar mi vida.
Te acuso de abrir mis puertas de par en par
con la presión de tu cariño
para dejar escapar las emociones
como a gaviotas cansadas del encierro.
Te acuso de invadir mi mente
de esclavizar mis pensamientos
para que solo respondan
ante tu existencia.
Te acuso de arrebatarme el alma
con la inocencia de un niño
con la sutileza de un erudito
con el solo argumento de tus palabras.
Te acuso de ser el aceite de mi candil
que hoy corre como la sangre en sus entrañas.
Te acuso de ser mi cielo
siempre azul
siempre profundo
siempre expectante sobre mi.
Te acuso de ser mi vicio
recalcitrante e irracional
que me consume voraz e intenso
como un endemoniado huracán.
Te acuso si no me enseñas
a mirar lo que miran tus ojos
a latir como late el tuyo
a volar... hacia donde tu vas.
Te acuso de abrir mis puertas de par en par
con la presión de tu cariño
para dejar escapar las emociones
como a gaviotas cansadas del encierro.
Te acuso de invadir mi mente
de esclavizar mis pensamientos
para que solo respondan
ante tu existencia.
Te acuso de arrebatarme el alma
con la inocencia de un niño
con la sutileza de un erudito
con el solo argumento de tus palabras.
Te acuso de ser el aceite de mi candil
que hoy corre como la sangre en sus entrañas.
Te acuso de ser mi cielo
siempre azul
siempre profundo
siempre expectante sobre mi.
Te acuso de ser mi vicio
recalcitrante e irracional
que me consume voraz e intenso
como un endemoniado huracán.
Te acuso si no me enseñas
a mirar lo que miran tus ojos
a latir como late el tuyo
a volar... hacia donde tu vas.