Susana del Rosal
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Que cara tan fea tiene la resignación!...resignarse es mucho más que renunciar, porque cuando se renuncia nos queda por dentro el sabor fuerte del valor; "puedo hacerlo", te dices, y levantas la cabeza para seguir de pie. Renunciar es un arte, una proeza.
La resignación se asume pero no se acepta. Uno renuncia porque le está negada la alternativa, porque tiene que ser así, porque te amarran las manos. La resignación es frustrante y te hace bajar la cabeza.
La resignación se asume pero no se acepta. Uno renuncia porque le está negada la alternativa, porque tiene que ser así, porque te amarran las manos. La resignación es frustrante y te hace bajar la cabeza.
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