coral
Una dama muy querida en esta casa.
xxxx
Hay ausencia de tus ojos,
de tus brazos, de tus besos,
de las risas que se reflejan en lo espejos
y ausencia del amor que ya no tengo.
¡Ay ausencia! de tus manos vaporosas
para alimentar el fuego y dar calor a mis horas,
los te quiero, los silencios y
¡la ausencia de tu cuerpo!
Hay ausencia en nuestro lecho,
desde el comienzo de nuestro comienzo,
desde el principio de nuestro encuentro.
¡Ay ausencia! que se quedó anclada en el puerto
sin desembarcar los anhelos,
porque el amor, nació casi muerto,
con la ausencia de un te quiero,
de una mirada iluminada
que diera luz a mi alma.
¡Ay ausencia! que extraña es tu presencia,
que extraña fue tu vida pasajera.
¡Como beso en primavera!
¡llegaste tocando a mi puerta!
¡como ráfaga de viento,
dejaste un beso y te marchaste!
Con sólo cuatro palabras
todos mis sueños robaste
dejando mi alma cautiva,
con la ausencia, entre la nada,
¡tan sólo con cuatro palabras!...
te evadiste, te ocultaste,
con tu alma enajenada.
Prudencia arenas
Coral.
Hay ausencia de tus ojos,
de tus brazos, de tus besos,
de las risas que se reflejan en lo espejos
y ausencia del amor que ya no tengo.
¡Ay ausencia! de tus manos vaporosas
para alimentar el fuego y dar calor a mis horas,
los te quiero, los silencios y
¡la ausencia de tu cuerpo!
Hay ausencia en nuestro lecho,
desde el comienzo de nuestro comienzo,
desde el principio de nuestro encuentro.
¡Ay ausencia! que se quedó anclada en el puerto
sin desembarcar los anhelos,
porque el amor, nació casi muerto,
con la ausencia de un te quiero,
de una mirada iluminada
que diera luz a mi alma.
¡Ay ausencia! que extraña es tu presencia,
que extraña fue tu vida pasajera.
¡Como beso en primavera!
¡llegaste tocando a mi puerta!
¡como ráfaga de viento,
dejaste un beso y te marchaste!
Con sólo cuatro palabras
todos mis sueños robaste
dejando mi alma cautiva,
con la ausencia, entre la nada,
¡tan sólo con cuatro palabras!...
te evadiste, te ocultaste,
con tu alma enajenada.
Prudencia arenas
Coral.
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