alejandra abboud
Poeta adicto al portal
http://www.youtube.com/watch?v=Nw0ibpbt3lg&feature=related
Seguís adentrándote
en mis perfumes.
No puedo escaparle
a la informalidad.
Los tacos altos y el maquillaje
nunca fueron para mí.
La suerte estuvo de mi lado
cuando bajaba los brazos,
y eso me da una chance
para volver a apostar
cada vez que vuelvo
de un juego perdido.
Seguís esfumándote
por la cuarta dimensión ,
y es tan raro descubrirte
aunque habites otras paredes.
Los rituales y las fiestas
nunca fueron para mí.
No tengo horarios
para vivir .
La lluvia ya mató
lo que más quería,
y ha sido mi enemiga
desde entonces.
Es difícil caer dos veces
en el mismo pozo.
Levantarse de los golpes
es habitual y doloroso,
aunque las cicatrices
me dicen que eso es ganar.
No me gustan
ni mis manos ni mis pies
que absorbieron
las luchas y las carreras.
Mi piel salvó su lozanía
y mis ojos, la herencia de la abuela.
Seguís consumiéndome
mientras la violencia no cesa,
y los abrazos se pierden
entre el humo y los ruidos.
La ciudad nunca fue para mí.
Torres y paredes me asfixian.
Sólo anhelo un campo abierto
o un mar que me inunde.
Un beso estalla
en medio de la avenida
cortando el tránsito ,
adviertiéndole al oficial
que es eso , tal vez
lo que pare este caos.
Y seguís apareciéndote.
Alejandra Abboud
Seguís adentrándote
en mis perfumes.
No puedo escaparle
a la informalidad.
Los tacos altos y el maquillaje
nunca fueron para mí.
La suerte estuvo de mi lado
cuando bajaba los brazos,
y eso me da una chance
para volver a apostar
cada vez que vuelvo
de un juego perdido.
Seguís esfumándote
por la cuarta dimensión ,
y es tan raro descubrirte
aunque habites otras paredes.
Los rituales y las fiestas
nunca fueron para mí.
No tengo horarios
para vivir .
La lluvia ya mató
lo que más quería,
y ha sido mi enemiga
desde entonces.
Es difícil caer dos veces
en el mismo pozo.
Levantarse de los golpes
es habitual y doloroso,
aunque las cicatrices
me dicen que eso es ganar.
No me gustan
ni mis manos ni mis pies
que absorbieron
las luchas y las carreras.
Mi piel salvó su lozanía
y mis ojos, la herencia de la abuela.
Seguís consumiéndome
mientras la violencia no cesa,
y los abrazos se pierden
entre el humo y los ruidos.
La ciudad nunca fue para mí.
Torres y paredes me asfixian.
Sólo anhelo un campo abierto
o un mar que me inunde.
Un beso estalla
en medio de la avenida
cortando el tránsito ,
adviertiéndole al oficial
que es eso , tal vez
lo que pare este caos.
Y seguís apareciéndote.
Alejandra Abboud