AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
EL RÍO HERIDO
Se ha perdido el atavismo
de mis pueblos, cada quién
lucha por su propia existencia,
la unión y la sangre se derraman
frente a un potencial de soles
incandescentes que llevan oro.
Cada tarde es como una hoja que
no tiene retorno, como un tren
fantasma, en donde solo viajan
los pesimistas y los corruptos.
Llevan en sus bolsas el jugo
de las bolsas exprimidas de
la pobreza hambrienta y miserable.
En un camino aun virgen, un buey
jadea, halando una carga, mientras
un sombrero raído y sucio cubre
la augusta cabeza de un campesino.
La tierra lo ha traicionado, natura
le dio la espalda, pero sus acreedores
lo atormentan de frente y le recuerdan
su firma y su palabra. Seis niños
lloran y una mujer se quita el humo
de la cocina, donde los frijoles
hierven en borbotones rojos, igual
que el río que en otros tiempos
fue la fuente del amor y el desarrollo.
Augus
Se ha perdido el atavismo
de mis pueblos, cada quién
lucha por su propia existencia,
la unión y la sangre se derraman
frente a un potencial de soles
incandescentes que llevan oro.
Cada tarde es como una hoja que
no tiene retorno, como un tren
fantasma, en donde solo viajan
los pesimistas y los corruptos.
Llevan en sus bolsas el jugo
de las bolsas exprimidas de
la pobreza hambrienta y miserable.
En un camino aun virgen, un buey
jadea, halando una carga, mientras
un sombrero raído y sucio cubre
la augusta cabeza de un campesino.
La tierra lo ha traicionado, natura
le dio la espalda, pero sus acreedores
lo atormentan de frente y le recuerdan
su firma y su palabra. Seis niños
lloran y una mujer se quita el humo
de la cocina, donde los frijoles
hierven en borbotones rojos, igual
que el río que en otros tiempos
fue la fuente del amor y el desarrollo.
Augus