K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Veinticinco años,
veinticinco grietas
que se cierran a mis pies.
Veinticinco gritos
que rebanan a la
noche en tres;
Veinticinco lágrimas
derramadas en lo
hondo de la hiel.
Veinticinco orgasmos
coronándome en un burdel.
Veinticinco unicornios
cabalgándome la piel.
Veinticinco estrofas
de dolor, desidia y miel.
Veinticinco años,
de arrugas narcisistas
en los ojos.
Veinticinco las camas
que le hicieron el amor
a mis despojos.
Veinticinco hadas mutiladas
por el mismo creador.
Veinticinco besos,
que empeñe a los mismos
duendes del amor.
Veinticinco años,
de opresión sin dictaduras.
Veinticinco años,
de resignaciones inconclusas.
Veinticinco años,
de sufrimientos inconscientes.
Veinticinco amantes
bailándome ebrios por las venas.
Veinticinco versos,
cantando sonatas siderales.
Veinticinco astros
desprendidos de esperanza.
Veinticinco las raíces
de mi vorágine azul.
...Y ya tengo veinticinco años
Veinticinco cruces
marcando las esperas.
Veinticinco lunas
describiéndole en mi pecho.
Veinticinco que tan solo son:
Vida, pasión de mis tormentos inmortales
veinticinco grietas
que se cierran a mis pies.
Veinticinco gritos
que rebanan a la
noche en tres;
Veinticinco lágrimas
derramadas en lo
hondo de la hiel.
Veinticinco orgasmos
coronándome en un burdel.
Veinticinco unicornios
cabalgándome la piel.
Veinticinco estrofas
de dolor, desidia y miel.
Veinticinco años,
de arrugas narcisistas
en los ojos.
Veinticinco las camas
que le hicieron el amor
a mis despojos.
Veinticinco hadas mutiladas
por el mismo creador.
Veinticinco besos,
que empeñe a los mismos
duendes del amor.
Veinticinco años,
de opresión sin dictaduras.
Veinticinco años,
de resignaciones inconclusas.
Veinticinco años,
de sufrimientos inconscientes.
Veinticinco amantes
bailándome ebrios por las venas.
Veinticinco versos,
cantando sonatas siderales.
Veinticinco astros
desprendidos de esperanza.
Veinticinco las raíces
de mi vorágine azul.
...Y ya tengo veinticinco años
Veinticinco cruces
marcando las esperas.
Veinticinco lunas
describiéndole en mi pecho.
Veinticinco que tan solo son:
Vida, pasión de mis tormentos inmortales
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