Elik0575
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estabas tan bonita ese primer día que te conocí.
Tan llena de vida
como la flor que te dí.
Vestías los adornos de la abuela
junto con tu manto de color
para mi frenesí.
Y hermoseaba tu cuello el relicario
con nuestras imágenes de ti y de mí.
Fue el relicario
para nuestro amor ungir
y así mi primera poesía para ti
te escribí.
No había oportunidad de besarte.
Los abuelos, padres y amigos
no dejaban nuestros labios el acercarse.
Pero no nos importaba,
fuimos felices secretamente
en las miles de cartas que nos escribimos
soñando que llegara el día martes.
Ese día,
paseábamos a solas por el primaveral parque
y poesía tras poesía que se me ocurría
en honor a este soñarte
te decía.
Un libro eterno llegué a regalarte.
Pero no podía en público besarte.
Luego llegaron quienes en su violencia
y falta de conciencia
ajusticiaron a la personas
que transitaban en el parque.
Separados fuimos.
No había forma de llamarte.
Nuestras manos ese día quisieron alivio.
las armas llegaron a contraparte.
Colocaron la alambrada de púas cortantes
entre tu camino y el mío
y muerto era el que pasara
por sus afiladas cuchillas.
Ni tu ni yo
soportamos más esta falta de amor
y un día
al vernos cerca
pero tan lejos por la alambrada
solo corrimos a abrazarnos
sin importarnos que el alambre nos cortara.
Y el único momento para besarnos tuvimos
por medio de la alambrada.
El único beso nos dimos
cortados para siempre
por una bala.
Tan llena de vida
como la flor que te dí.
Vestías los adornos de la abuela
junto con tu manto de color
para mi frenesí.
Y hermoseaba tu cuello el relicario
con nuestras imágenes de ti y de mí.
Fue el relicario
para nuestro amor ungir
y así mi primera poesía para ti
te escribí.
No había oportunidad de besarte.
Los abuelos, padres y amigos
no dejaban nuestros labios el acercarse.
Pero no nos importaba,
fuimos felices secretamente
en las miles de cartas que nos escribimos
soñando que llegara el día martes.
Ese día,
paseábamos a solas por el primaveral parque
y poesía tras poesía que se me ocurría
en honor a este soñarte
te decía.
Un libro eterno llegué a regalarte.
Pero no podía en público besarte.
Luego llegaron quienes en su violencia
y falta de conciencia
ajusticiaron a la personas
que transitaban en el parque.
Separados fuimos.
No había forma de llamarte.
Nuestras manos ese día quisieron alivio.
las armas llegaron a contraparte.
Colocaron la alambrada de púas cortantes
entre tu camino y el mío
y muerto era el que pasara
por sus afiladas cuchillas.
Ni tu ni yo
soportamos más esta falta de amor
y un día
al vernos cerca
pero tan lejos por la alambrada
solo corrimos a abrazarnos
sin importarnos que el alambre nos cortara.
Y el único momento para besarnos tuvimos
por medio de la alambrada.
El único beso nos dimos
cortados para siempre
por una bala.
::