Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
El agua permanece sin cauce,
el viento ruge,
(quiero que siga existiendo la noche ),
el aire del llano mece los árboles,
sacudiendo en la playa
la almeja sin cubierta.
Pero no es el que anima,
estoy seguro,
las danzas de gran mascarada
de hombres fríos buscando
la lombriz en el paisaje,
que gozan del naufragio
emergiendo en nuestras almas.
Las aves entregan los colores,
tormentas en vuelo
que se van llevando al pasado:
¿No será demasiado tarde?
Reconozco que la vida
nuestra era una pirámide de espuma
que se disolvió en el duelo
de la tarde con la noche.
el viento ruge,
(quiero que siga existiendo la noche ),
el aire del llano mece los árboles,
sacudiendo en la playa
la almeja sin cubierta.
Pero no es el que anima,
estoy seguro,
las danzas de gran mascarada
de hombres fríos buscando
la lombriz en el paisaje,
que gozan del naufragio
emergiendo en nuestras almas.
Las aves entregan los colores,
tormentas en vuelo
que se van llevando al pasado:
¿No será demasiado tarde?
Reconozco que la vida
nuestra era una pirámide de espuma
que se disolvió en el duelo
de la tarde con la noche.
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