Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Distante.
El amanecer desata la melancolía,
agua de manantial,
flor de alegría,
sus hermosos ojos luminosos,
su boca, colores de la rosa,
los jazmines destilan su voz.
Conmigo en el camino,
viejos diagramas llenan mi casa,
lentamente dan vuelta a mi alrededor,
secretos que me envía la vida,
mar de atracción del paisaje.
El cielo gris ceniciento en mi voz estática,
¡ay! no sé que decir,
en una época la flama adornó la vida,
como un rubí inmensurable en el campo,
carne sensual.
La atmósfera estrangula y quema,
deseo ardiente con aire de cansancio,
procesión congelada al viento,
diafanidad de la nostalgia
que no encuentra calor en la llama.
El amanecer desata la melancolía,
agua de manantial,
flor de alegría,
sus hermosos ojos luminosos,
su boca, colores de la rosa,
los jazmines destilan su voz.
Conmigo en el camino,
viejos diagramas llenan mi casa,
lentamente dan vuelta a mi alrededor,
secretos que me envía la vida,
mar de atracción del paisaje.
El cielo gris ceniciento en mi voz estática,
¡ay! no sé que decir,
en una época la flama adornó la vida,
como un rubí inmensurable en el campo,
carne sensual.
La atmósfera estrangula y quema,
deseo ardiente con aire de cansancio,
procesión congelada al viento,
diafanidad de la nostalgia
que no encuentra calor en la llama.
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