Vuelvo al principio de tu recuerdo
donde la luz de tus ojos
era un fuego
en los poros vivos del alma.
Vuelvo al tiempo donde tú eras
el beso dibujado en el silencio
y la gravedad del otoño
deshojando los sueños.
Vuelvo a inventarte pequeña mía
y no quiero sacarte
de mi mente
porque en el dulce recuerdo
de mi alma
tú eres la noche
que se posa blanda en mi alma.
( Eban)
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