Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sólo fuiste una Utopía
Con la mirada perdida en el horizonte azul
sentada junto al mar, en mi rincón secreto
el que muchas veces me sirvió de inspiración
para escribir poemas de amor, o de melancolía
¡el que hice cómplice de mi dolor, donde en secreto lloré!
y a mi Dios le suplicaba que sanara este dolor que a mi alma consumía,
pero al fin llegó el día y Dios mi petición correspondía,
-Ya no se deslizan las lágrimas sobre mis mejillas como solían hacerlo ayer-
!Hoy sonrío!
!Doy gracias a Dios!
El me permitió conocer cuan grande es mi capacidad de amar
y cuan confundida yo estaba cuando pensaba que a ti yo te amaba.
Tan cerca y tan lejos como ayer pensé estar tan enamorada,
hasta mi vida si la hubieses pedido yo te la ofrendaba
mas hoy me doy cuenta, de que realmente nunca a ti te ame
porque tú nunca fuistes real,
-No porque no existieras-
¡Sino porque quise hacerte mi sueño hecho realidad!
Me enamore del espejismo que en ti refleje
te perfeccione, de mi en ti, me ilusioné,
quise ponerle tu rostro, el sonido de tu voz
la hermosura de tus palabras, tus versos y tu canción
hasta tus promesas de amor, a la imagen de hombre amado
con la que muchas veces había soñado, sin apenas darme cuenta
que eras de mis apasionadas fantasías tan sólo una ilusión
estaba enamorada de mi propio amor.
¿Una ironía de la vida? ¿Un sueño del que ya no estoy cautiva?
¿Un despertar convertido en pesadilla?
¿O el sueño más hermoso que he soñado en la vida?
¡Ahora estoy convencida y segura que lo sé!
¡No fue tú culpa, nunca lo fue! ¡Discúlpame si algún día te reclamé!
¡La culpa fue sólo mía que a ti te idealicé!
Fue grande, dolorosa, muy dolorosa y valiosa la lección.
Aprendí gracias a ti, a reconocer la gran fortaleza física,
bondad de espíritu y el inmenso amor que soy capaz de ofrecer,
un amor que va por mis venas en peligrosa travesía,
que despierta la más intensa pasión,
por el hombre sin rostro, sin cuerpo, sin color de ojos o piel
que llevo en mis sueños, y a ese sentimiento le soy fiel.
A ese hombre que sé que existe, porque late dentro de mi corazón
y estoy segura que lejos de ser una de mis fantasía o un maravilloso sueño,
él algún día será mi dueño y yo seré su mujer.
Al verdadero hombre que el destino depare para mí querer
uno de brazos fuertes y abrazos tiernos, de ojos de luz y mirada profunda
de rostro impreciso y de hermosa sonrisa, con fuego en la piel,
valiente para llorar e intenso en su capacidad de amar,
uno capaz de crear una valiosa obra de arte con los colores del amor sobre el lienzo de mi cuerpo y entregarme su corazón.
¡Con él sueño día con día, ser yo de él su más hermosa fantasía!