CAMINAR PARA PERDERSE.
Andando arrastrando heridas
las veredas rehúsan tus manos
las esquinas se esconden sumisas
sin sostenerte la mirada.
¿Cómo abrazar las rosas de hierro de las farolas?
Mimar al estanque de aceite entre dos coches
a la noche que regurgita solitarios.
En los sueños de las estrellas
está el respiró del aire vital de los sueños,
es fácil decir te amo
cuando el dueño es el alma.
Buscar la silla de un borracho
para sentarse a olvidar sin beber
sabiendo lucido por qué olvidas.
Bailar sólo sin encontrarte
acariciar al aire y engañarse
creyendo que es tu pelo
que suelto puede apresar dedos.
Cuanto se quiere decir
cuando no se quiere hablar;
la lengua se refugia pegada al paladar.
Acostar al oído en un pecho
sentir la piel con piel
olvidarse de existir
y con la otra persona volar.
Acercarse a una boca
descontrolarse en un beso
sin poder aguantar el abrazo.
Buscar una excusa para vivir
sin sufrir darle aliento al paso
caminar para perderse por siempre
en el horizonte de los sueños rotos.
Andando arrastrando heridas
las veredas rehúsan tus manos
las esquinas se esconden sumisas
sin sostenerte la mirada.
¿Cómo abrazar las rosas de hierro de las farolas?
Mimar al estanque de aceite entre dos coches
a la noche que regurgita solitarios.
En los sueños de las estrellas
está el respiró del aire vital de los sueños,
es fácil decir te amo
cuando el dueño es el alma.
Buscar la silla de un borracho
para sentarse a olvidar sin beber
sabiendo lucido por qué olvidas.
Bailar sólo sin encontrarte
acariciar al aire y engañarse
creyendo que es tu pelo
que suelto puede apresar dedos.
Cuanto se quiere decir
cuando no se quiere hablar;
la lengua se refugia pegada al paladar.
Acostar al oído en un pecho
sentir la piel con piel
olvidarse de existir
y con la otra persona volar.
Acercarse a una boca
descontrolarse en un beso
sin poder aguantar el abrazo.
Buscar una excusa para vivir
sin sufrir darle aliento al paso
caminar para perderse por siempre
en el horizonte de los sueños rotos.
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