Gravedad de luna…
¡Mujer!... corro al abrigo de tus ansias,
como un niño que necesita alimentarse…
Te imagino como néctar que fluye, rocío de mi boca;
viajando desde aquel lugar donde sólo la nieve reina,
y el sol se pierde con recurrencia…
Abriste tu balcón generoso al sentir mis pasos,
fiel a mi instinto, recojo tu llamado madrugador,
grito soberano de la selva salvaje y el escalofrió,
marea silente que me mueve a conquistar tu espacio…
Gravedad suave y atrayente luna.
Apagas mi tristeza y soledad con tus encantos,
traes lluvia dorada a mi licor congelado y me despiertas,
siento en una madrugada tibia tus pechos,
bañados con lo acuoso de mis ardientes labios,
todos brindis de besos fecundos y bien valorados,
apreciados por tu frescura de amar y entregar,
emplazo mi sangre a tu hallazgo…
Ramiro Deladanza
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