Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú.
De ti la epidermis que contiene tu forma,
la voz de ti expandiéndose por el aire,
el cálido viento de ti que mueve mi pelo,
las ansias de ti que corren por mis venas,
de ti el universo con todas sus sorpresas,
la inmensa belleza de ti reflejada por doquier.
Ya me dirás que vivo sólo por ti, de ti.
Te contaré, sin lugar a dudas, que tienes razón.
De ti me gustan los días más claros y anchos,
la línea invisible entre el cielo y el mar.
De ti me encantan los otoños en rojo
que se deslizan en inviernos de pura blancura.
Y ya pues, de ti, la criatura en tu vientre
moldeándose a ti, bebiendo de ti para ser tú.
De ti la mirada cálida que brota en primavera,
como botones de rosas estallando en sus pétalos;
Las uvas de ti desprendidas de tus besos,
la miel de ti para el verano de tu cuerpo.
¡Ay tu cuerpo, Dios mío! Tu cuerpo que se ensaña en mi cuerpo.
¡Que yo no quede ciego nunca! ¡Que yo no pierda el tacto!
La alborada de ti después de la larga noche...
De ti el derroche, el diccionario inmenso del amor...
De ti la epidermis que contiene tu forma,
la voz de ti expandiéndose por el aire,
el cálido viento de ti que mueve mi pelo,
las ansias de ti que corren por mis venas,
de ti el universo con todas sus sorpresas,
la inmensa belleza de ti reflejada por doquier.
Ya me dirás que vivo sólo por ti, de ti.
Te contaré, sin lugar a dudas, que tienes razón.
De ti me gustan los días más claros y anchos,
la línea invisible entre el cielo y el mar.
De ti me encantan los otoños en rojo
que se deslizan en inviernos de pura blancura.
Y ya pues, de ti, la criatura en tu vientre
moldeándose a ti, bebiendo de ti para ser tú.
De ti la mirada cálida que brota en primavera,
como botones de rosas estallando en sus pétalos;
Las uvas de ti desprendidas de tus besos,
la miel de ti para el verano de tu cuerpo.
¡Ay tu cuerpo, Dios mío! Tu cuerpo que se ensaña en mi cuerpo.
¡Que yo no quede ciego nunca! ¡Que yo no pierda el tacto!
La alborada de ti después de la larga noche...
De ti el derroche, el diccionario inmenso del amor...
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