Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Hoy como nunca,
retumba en mis oídos
el reloj de las agonías,
el tic-tac señala los
minutos de hielo
en los que los pies
deben dar los pasos.
Estoy en la ventana
y observo el paisaje,
mi alma destila el clima.
Pienso, no soy más que
una misa de parroquia
en la cual celebran mi entierro
y un torrencial y obstinado
aguacero no deja retirar
el ataúd hacia la carroza fúnebre.
Me hallo bajo la oscuridad,
como capa para la
lluvia que al sacudirla,
precipita las gotas de
agua como mis recuerdos
y éstos ven por mis ojos,
husmeando en las sombras,
las etapas perdidas de la vida.
retumba en mis oídos
el reloj de las agonías,
el tic-tac señala los
minutos de hielo
en los que los pies
deben dar los pasos.
Estoy en la ventana
y observo el paisaje,
mi alma destila el clima.
Pienso, no soy más que
una misa de parroquia
en la cual celebran mi entierro
y un torrencial y obstinado
aguacero no deja retirar
el ataúd hacia la carroza fúnebre.
Me hallo bajo la oscuridad,
como capa para la
lluvia que al sacudirla,
precipita las gotas de
agua como mis recuerdos
y éstos ven por mis ojos,
husmeando en las sombras,
las etapas perdidas de la vida.
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