luvitin
Poeta adicto al portal
Fueron tus pechos de nácar y esencia,
encendiendo la llama de manantiales claros,
dos rumbos y un mismo cielo,
dos cuerpos y un mismo rumbo.
Encendidas madrugadas,
eternas noches tu piel,
susurrando tu cintura temblorosa,
inquieta aguamiel de furtivo fuego.
Fueron tus ojos sedientos,
ocultando ternura, el aroma de tu sonrisa,
acechando mi corazón amarrado,
iba conmigo y yo no estaba.
Noche apenas de luna nueva,
largos tu rizos de oro negro,
apenas envuelven el rubor,
dejando primaveras en tus besos.
Tito Visentín