Falsa fortaleza

emuletero

Poeta veterano en el portal
Siempre crei sentirme fuerte
ante las embestidas de la madre vida,
creí poder con todo lo que me acontecía,
hasta que desapareciste de mi compañía.

No se explicar mi reacción,
años de introspección,
de autoafirmación en mí yo,
de fortaleza interna,
un muro de Jericó era yo.

Todo eso por si mismo se desplomó,
se convirtió en polvo,
en desierto,
en un eclipse mortecino
en mitad de mi destino.

El forjador y su yunque
ya no daba un martillazo a derechas,
el campeón de la resistencia,
no daba pié con bola,
triste final para un seguro de su amor.

Y sobrevino el dolor,
punzante como las agujas,
lacerante como espinas de zarza,
y desequilibrante como en el fragor
de una batalla.

Sólo ante mi mismo,
pensamientos en tropel,
amontonados,
sin orden ni cuartel,
el caos mental,
en mi existencia
todo daba igual.

No te culpo a ti, mujer,
ni te odio ni te guardo rencor,
seguiste las indicaciones de tu corazón,
fui yo, el que perdió su caparazón,
fui yo el que no supo tranquilizar su corazón
y no supo sujetar los caballos de la razón.
 
Siempre crei sentirme fuerte
ante las embestidas de la madre vida,
creí poder con todo lo que me acontecía,
asta que desapareciste de mi compañía.

No se explicar mi reacción,
años de introspección,
de autoafirmación en mí yo,
de fortaleza interna,
un muro de Jericó era yo.

Todo eso por si mismo se desplomó,
se convirtió en polvo,
en desierto,
en un eclipse mortecino
en mitad de mi destino.

El forjador y su yunque
ya no daba un martillazo a derechas,
el campeón de la resistencia,
no daba pié con bola,
triste final para un seguro de su amor.

Y sobrevino el dolor,
punzante como las agujas,
lacerante como espinas de zarza,
y desequilibrante como en el fragor
de una batalla.

Sólo ante mi mismo,
pensamientos en tropel,
amontonados,
sin orden ni cuartel,
el caos mental,
en mi existencia
todo daba igual.

No te culpo a ti, mujer,
ni te odio ni te guardo rencor,
seguiste las indicaciones de tu corazón,
fui yo, el que perdió su caparazón,
fui yo el que no supo tranquilizar su corazón
y no supo sujetar los caballos de la razón.



Estos son los desalientos
que la vida nos "regala",
todos esos malabares
que ayudan a "madurar",
a algunos les hace inspirar
y hacen la pena mas "bella".

Un abrazo
 
Hasta el màs fuerte de los mortales pierde su fortaleza, si el corazòn està mal herido, y es que se acaba , se nubla, y ya no hay razòn que entienda, que debes continuar, no, no...hasta que pasa la noche, y otra noche, y otra noche...
y un dìa dices, !no màs!...
y despues de muchos años, dices tirè tantos años, semanas y dias por esa persona?...
No lo puedo creer..me identifiquè, por un momento.

un placer
 
Siempre crei sentirme fuerte

ante las embestidas de la madre vida,
creí poder con todo lo que me acontecía,
asta que desapareciste de mi compañía.


No se explicar mi reacción,
años de introspección,
de autoafirmación en mí yo,
de fortaleza interna,
un muro de Jericó era yo.


Todo eso por si mismo se desplomó,
se convirtió en polvo,
en desierto,
en un eclipse mortecino
en mitad de mi destino.


El forjador y su yunque
ya no daba un martillazo a derechas,
el campeón de la resistencia,
no daba pié con bola,
triste final para un seguro de su amor.


Y sobrevino el dolor,
punzante como las agujas,
lacerante como espinas de zarza,
y desequilibrante como en el fragor
de una batalla.


Sólo ante mi mismo,
pensamientos en tropel,
amontonados,
sin orden ni cuartel,
el caos mental,
en mi existencia
todo daba igual.


No te culpo a ti, mujer,
ni te odio ni te guardo rencor,
seguiste las indicaciones de tu corazón,
fui yo, el que perdió su caparazón,
fui yo el que no supo tranquilizar su corazón

y no supo sujetar los caballos de la razón.



Cuando no ahy amor verdadero...ni la razonòn puede detenerlo...
una isnpiracion llena de reproches y melancolia...Un placer ler tu poema, que dejas sentimientos tristes en el alma.Mis saludos.
 
Quizá sólo sea un puño rudo
porque golpea y duele en el corazón,
hasta puede que sea un gran nudo.
Por lo que aprieta la respiración.

Un verdadero honor leerte en esta magnifica composición, de un exquicito despliegue de versos, danzando en música colorida con bellas imágenes.
 
Siempre crei sentirme fuerte
ante las embestidas de la madre vida,
creí poder con todo lo que me acontecía,
hasta que desapareciste de mi compañía.

No se explicar mi reacción,
años de introspección,
de autoafirmación en mí yo,
de fortaleza interna,
un muro de Jericó era yo.

Todo eso por si mismo se desplomó,
se convirtió en polvo,
en desierto,
en un eclipse mortecino
en mitad de mi destino.

El forjador y su yunque
ya no daba un martillazo a derechas,
el campeón de la resistencia,
no daba pié con bola,
triste final para un seguro de su amor.

Y sobrevino el dolor,
punzante como las agujas,
lacerante como espinas de zarza,
y desequilibrante como en el fragor
de una batalla.

Sólo ante mi mismo,
pensamientos en tropel,
amontonados,
sin orden ni cuartel,
el caos mental,
en mi existencia
todo daba igual.

No te culpo a ti, mujer,
ni te odio ni te guardo rencor,
seguiste las indicaciones de tu corazón,
fui yo, el que perdió su caparazón,
fui yo el que no supo tranquilizar su corazón
y no supo sujetar los caballos de la razón.



Bello poema escribiste Sergio,
escrito con tu bella pluma,
guiado por tú aún más bello corazón.
Besitos de Luz y amistad con lucecitas de cariño.
 
mi querido amigo,aveces creemos ser
fuertes y que lo tenemos todo controlado,
pero el destino dice otra cosa y nos
desplomamos sin horizonte...mis
abrazos.
 
Me han parecido maravillosas las metáforas de este poema y las comparaciones que has usado. Este versar tiene fuerza y verso a verso gana aun más y nadie tiene la culpa realmente si no que al final siempre pasara lo que tenga que pasar.
 
Siempre crei sentirme fuerte
ante las embestidas de la madre vida,
creí poder con todo lo que me acontecía,
hasta que desapareciste de mi compañía.

No se explicar mi reacción,
años de introspección,
de autoafirmación en mí yo,
de fortaleza interna,
un muro de Jericó era yo.

Todo eso por si mismo se desplomó,
se convirtió en polvo,
en desierto,
en un eclipse mortecino
en mitad de mi destino.

El forjador y su yunque
ya no daba un martillazo a derechas,
el campeón de la resistencia,
no daba pié con bola,
triste final para un seguro de su amor.

Y sobrevino el dolor,
punzante como las agujas,
lacerante como espinas de zarza,
y desequilibrante como en el fragor
de una batalla.

Sólo ante mi mismo,
pensamientos en tropel,
amontonados,
sin orden ni cuartel,
el caos mental,
en mi existencia
todo daba igual.

No te culpo a ti, mujer,
ni te odio ni te guardo rencor,
seguiste las indicaciones de tu corazón,
fui yo, el que perdió su caparazón,
fui yo el que no supo tranquilizar su corazón
y no supo sujetar los caballos de la razón.


hermoso, lo siento, y.. soy tu fans,un saludo.
 
Siempre crei sentirme fuerte
ante las embestidas de la madre vida,
creí poder con todo lo que me acontecía,
hasta que desapareciste de mi compañía.

No se explicar mi reacción,
años de introspección,
de autoafirmación en mí yo,
de fortaleza interna,
un muro de Jericó era yo.

Todo eso por si mismo se desplomó,
se convirtió en polvo,
en desierto,
en un eclipse mortecino
en mitad de mi destino.

El forjador y su yunque
ya no daba un martillazo a derechas,
el campeón de la resistencia,
no daba pié con bola,
triste final para un seguro de su amor.

Y sobrevino el dolor,
punzante como las agujas,
lacerante como espinas de zarza,
y desequilibrante como en el fragor
de una batalla.

Sólo ante mi mismo,
pensamientos en tropel,
amontonados,
sin orden ni cuartel,
el caos mental,
en mi existencia
todo daba igual.

No te culpo a ti, mujer,
ni te odio ni te guardo rencor,
seguiste las indicaciones de tu corazón,
fui yo, el que perdió su caparazón,
fui yo el que no supo tranquilizar su corazón
y no supo sujetar los caballos de la razón.


Buen poema al desamor Emuletero...Intenso dentro de su caos mental al faltar el amor.Un saludo cariñoso...y estrellas
Ana
 
Hasta el màs fuerte de los mortales pierde su fortaleza, si el corazòn està mal herido, y es que se acaba , se nubla, y ya no hay razòn que entienda, que debes continuar, no, no...hasta que pasa la noche, y otra noche, y otra noche...
y un dìa dices, !no màs!...
y despues de muchos años, dices tirè tantos años, semanas y dias por esa persona?...
No lo puedo creer..me identifiquè, por un momento.

un placer




Gracias por leerme, me alegra que te haya gustado
un placer que estes aqui
saludos cordiales
 
Cuando te abandona la mujer a la que amas, sientes que tu vida se derrumba. Esa amarga sensación, que muchos hemos sentido en alguna ocasión, sabes transmitirla a las mil maravillas con esos versos que rezuman dolor. Y pese a todo, no maldices a la mujer que te ha causado tanto dolor. Toda fortaleza es falsa cuando se depende de otra persona, y en el amor no se puede tener una total seguridad.

Un abrazo, mi amigo Sergio.
 
Bellas letras mi bello amigo!!!
Profundo y hasta duro. Y es que por creerse fuerte, se está más expuesto, y más cuando el amor abandona nuestra alma... Esta entrega es una bella reflexión con un cierre magnifico...Te felicito...

Besos y muchas estrellas a tu firmamento...

Camelia
 
Yo digo que todo tiene su tiempo y te llegara la tranquilidad. Tu poema es triste.
Un fuerte abrazo.
 
Siempre crei sentirme fuerte
ante las embestidas de la madre vida,
creí poder con todo lo que me acontecía,
hasta que desapareciste de mi compañía.

No se explicar mi reacción,
años de introspección,
de autoafirmación en mí yo,
de fortaleza interna,
un muro de Jericó era yo.

Todo eso por si mismo se desplomó,
se convirtió en polvo,
en desierto,
en un eclipse mortecino
en mitad de mi destino.

El forjador y su yunque
ya no daba un martillazo a derechas,
el campeón de la resistencia,
no daba pié con bola,
triste final para un seguro de su amor.

Y sobrevino el dolor,
punzante como las agujas,
lacerante como espinas de zarza,
y desequilibrante como en el fragor
de una batalla.

Sólo ante mi mismo,
pensamientos en tropel,
amontonados,
sin orden ni cuartel,
el caos mental,
en mi existencia
todo daba igual.

No te culpo a ti, mujer,
ni te odio ni te guardo rencor,
seguiste las indicaciones de tu corazón,
fui yo, el que perdió su caparazón,
fui yo el que no supo tranquilizar su corazón
y no supo sujetar los caballos de la razón.




Belleza llevan tus letras,estrellas y besos amigo.
 
Cuando no ahy amor verdadero...ni la razonòn puede detenerlo...
una isnpiracion llena de reproches y melancolia...Un placer ler tu poema, que dejas sentimientos tristes en el alma.Mis saludos.




Gracias por estar siempre en mis poemas, Prudencia
un placer que me leas
saludos
 
Víctor Ugaz Bermejo;1709525 dijo:
Quizá sólo sea un puño rudo
porque golpea y duele en el corazón,
hasta puede que sea un gran nudo.
Por lo que aprieta la respiración.

Un verdadero honor leerte en esta magnifica composición, de un exquicito despliegue de versos, danzando en música colorida con bellas imágenes.



El honor es mío de que pases y me dejes tu huella, Victor
saludos cordiales
 
Siempre crei sentirme fuerte
ante las embestidas de la madre vida,
creí poder con todo lo que me acontecía,
hasta que desapareciste de mi compañía.

No se explicar mi reacción,
años de introspección,
de autoafirmación en mí yo,
de fortaleza interna,
un muro de Jericó era yo.

Todo eso por si mismo se desplomó,
se convirtió en polvo,
en desierto,
en un eclipse mortecino
en mitad de mi destino.

El forjador y su yunque
ya no daba un martillazo a derechas,
el campeón de la resistencia,
no daba pié con bola,
triste final para un seguro de su amor.

Y sobrevino el dolor,
punzante como las agujas,
lacerante como espinas de zarza,
y desequilibrante como en el fragor
de una batalla.

Sólo ante mi mismo,
pensamientos en tropel,
amontonados,
sin orden ni cuartel,
el caos mental,
en mi existencia
todo daba igual.

No te culpo a ti, mujer,
ni te odio ni te guardo rencor,
seguiste las indicaciones de tu corazón,
fui yo, el que perdió su caparazón,
fui yo el que no supo tranquilizar su corazón
y no supo sujetar los caballos de la razón.



No te culpes amigo, muchas veces nos sentimos tan seguros, que cuando menos lo pensamos todo da vueltas. Se sufre y mucho, ya ni el sol nos puede calentar. Bellos versos Sergio, triste poema. Un placer leerte amigo. Tus estrellas para que tu desasosiego, mis abrazos y mis besos enormes.
 
Siempre crei sentirme fuerte
ante las embestidas de la madre vida,
creí poder con todo lo que me acontecía,
hasta que desapareciste de mi compañía.

No se explicar mi reacción,
años de introspección,
de autoafirmación en mí yo,
de fortaleza interna,
un muro de Jericó era yo.

Todo eso por si mismo se desplomó,
se convirtió en polvo,
en desierto,
en un eclipse mortecino
en mitad de mi destino.

El forjador y su yunque
ya no daba un martillazo a derechas,
el campeón de la resistencia,
no daba pié con bola,
triste final para un seguro de su amor.

Y sobrevino el dolor,
punzante como las agujas,
lacerante como espinas de zarza,
y desequilibrante como en el fragor
de una batalla.

Sólo ante mi mismo,
pensamientos en tropel,
amontonados,
sin orden ni cuartel,
el caos mental,
en mi existencia
todo daba igual.

No te culpo a ti, mujer,
ni te odio ni te guardo rencor,
seguiste las indicaciones de tu corazón,
fui yo, el que perdió su caparazón,
fui yo el que no supo tranquilizar su corazón
y no supo sujetar los caballos de la razón.


Precioso poema. Un gusto leerte estimado Sergio.
 
Siempre crei sentirme fuerte
ante las embestidas de la madre vida,
creí poder con todo lo que me acontecía,
hasta que desapareciste de mi compañía.

No se explicar mi reacción,
años de introspección,
de autoafirmación en mí yo,
de fortaleza interna,
un muro de Jericó era yo.

Todo eso por si mismo se desplomó,
se convirtió en polvo,
en desierto,
en un eclipse mortecino
en mitad de mi destino.

El forjador y su yunque
ya no daba un martillazo a derechas,
el campeón de la resistencia,
no daba pié con bola,
triste final para un seguro de su amor.

Y sobrevino el dolor,
punzante como las agujas,
lacerante como espinas de zarza,
y desequilibrante como en el fragor
de una batalla.

Sólo ante mi mismo,
pensamientos en tropel,
amontonados,
sin orden ni cuartel,
el caos mental,
en mi existencia
todo daba igual.

No te culpo a ti, mujer,
ni te odio ni te guardo rencor,
seguiste las indicaciones de tu corazón,
fui yo, el que perdió su caparazón,
fui yo el que no supo tranquilizar su corazón
y no supo sujetar los caballos de la razón.


me encanta como escribes, a veces nos mostramos fuertes ante la vida,pero llega un momento en que por dentro estamos destruidos,saludos.
 
Creo que debe ser la vida de un poeta porque me siento identificada amigo, segura de mi y al teimpo caos mental. Caos menytal, me encantó eso!!
Cariños
 
Ay Soñador de buen corazón...triste su canto además de hermoso...llega a una...se instala...se vive...mi admiración y respeto...hoy es un hermoso espejo amigo...un fuerte abrazo lleno de ánimos sinceros...Mariela
 
Así pasa cuando nos sentimos invencibles con ella a nuestro lado, tanto que cuando se aleja nos sentimos indefensos, desprotegidos, insignificantes.Pero ahi es cuando encontramos nuestra forataleza, cuando estamoss solos esperando la embestida de esa bestia que a veces es la vida.Un placer pasar por tus letras Sergio.Te mando un abrazo cargado de todo mi afecto.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba